Entre tornados y aluviones: el escenario de “inestabilidad atmosférica” que enfrenta Chile

El académico del CR2 Martín Jacques explicó cómo las bajas segregadas han favorecido las lluvias récord y las tormentas convectivas que ha enfrentado el país.

Advirtió también que la localización de estos fenómenos dificulta anticipar sus impactos.

El sistema frontal que afectó a la zona centro-sur del país dejó tres personas damnificadas, 59 albergadas y una lesionada, además de 233 viviendas con daños de distinta consideración o pendientes de evaluación, según el balance del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred). Entre las principales emergencias figuraron el tornado que afectó a Requínoa, en la Región de O’Higgins, y las intensas precipitaciones que provocaron activaciones de quebradas, rodados y evacuaciones en sectores precordilleranos de la Región Metropolitana.

En relación específicamente al episodio registrado en Las Condes, el ministro de Obras Públicas, Louis de Grange, explicó que fueron las precipitaciones concentradas en un período breve de tiempo las que provocaron el aumento del caudal en la Quebrada Honda.

“Eso generó un flujo en el caudal de quebrada Honda, específicamente en su tramo inicial, que fue donde ocurrió el aluvión hace cerca de dos semanas atrás”, señaló el secretario de Estado.

El ministro también abordó el fenómeno climatológico, en especial sobre los tornados, y aseguró que el país enfrenta desafíos en materia de infraestructura.“Yo tengo 53 años y nunca había visto un tornado de esta magnitud en Chile. (…) Esto nos desafía como Estado de Chile a avanzar más fuertemente en aquellos proyectos de infraestructura resiliente. Tenemos una brecha en materia de infraestructura para enfrentar el cambio climático y yo creo que esto nos acelera las inversiones que son necesarias para enfrentar estas condiciones de tipo catastrófico”, manifestó.

Martín Jacques, investigador del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), académico del Departamento de Geofísica de la Universidad de Concepción y doctor en Ciencias del Clima, en diálogo con Radio y Diario Universidad de Chile, explicó que la sucesión de eventos responde a un período de marcada inestabilidad atmosférica, cuyas características exceden lo habitual para esta época del año.

“Esta inestabilidad atmosférica se da particularmente en el contexto de la ocurrencia de bajas segregadas o también conocidas como núcleos fríos en altura”, detalló.

La magnitud de las precipitaciones acumuladas durante octubre constituye uno de los principales indicadores de la excepcionalidad del período. Según el académico, Santiago registra un mes extraordinario: en la estación de Quinta Normal se habían acumulado más de 150 milímetros, frente a un promedio histórico cercano a los 12 milímetros para todo octubre. En Concepción, en tanto, las precipitaciones se aproximaban a los 180 milímetros, alrededor de tres veces los 50 milímetros que suelen registrarse en el mismo período.

Tornados y tormentas severas

La aparición de tornados en la zona centro-sur también ha generado interrogantes sobre la frecuencia de estos fenómenos en Chile. Para Jacques, es importante reconocer que forman parte de las amenazas meteorológicas del territorio nacional, aunque durante mucho tiempo hayan recibido menor atención pública.

“Hay que partir de la base de que los tornados y las trombas marinas son parte de los fenómenos de tiempo severo que ocurren en Chile. Aparentemente eso lo habíamos olvidado por largo tiempo”, planteó.

El académico recordó que existen antecedentes históricos de tornados en el país, entre ellos el devastador episodio que afectó a Concepción en 1934. También señala que investigaciones han identificado registros directos e indirectos de estos fenómenos desde la época colonial e incluso períodos anteriores.

“Ha ido aumentando la capacidad de detectarlos. Sobre todo porque tenemos esta capacidad también de registrarlos con dispositivos móviles. Y eso genera un sesgo también de disponibilidad de información, porque ahora si sucede un tornado es muy probable que alguien esté en la cercanía y que pueda grabarlo, pueda dar aviso de él”, explicó.

Respecto de su formación, Jacques indica que deben coincidir distintos ingredientes atmosféricos, entre ellos la rotación del aire y la energía suficiente para que ese movimiento se organice verticalmente. Cuando ambos factores se presentan en cantidades adecuadas, pueden generar las condiciones para el desarrollo de un tornado, generalmente en un punto específico y durante un período breve.

“Uno es que haya algo que genere una rotación en la atmósfera. Eso le llamamos vorticidad, rotación en torno a un eje. Y otro factor es que haya energía en el ambiente que haga que esa rotación, ese eje de rotación, se vuelva vertical”, detalló.

Consecuencias tornado en Requínoa. Jorge Loyola/Aton Chile.

La combinación de tormentas convectivas intensas y una atmósfera inestable configura así un escenario favorable para la ocurrencia de distintos fenómenos severos. “Tenemos que decir que estamos en un territorio desconocido porque no tenemos comparación con eventos similares en el pasado”, comentó, al referirse a la combinación de precipitaciones extraordinarias y la frecuencia de tornados observada durante este período.

Pronósticos y dificultad para anticipar aluviones

El escenario también plantea desafíos para los sistemas de pronóstico y prevención, especialmente frente a tormentas capaces de descargar grandes cantidades de agua en áreas reducidas. Jacques señala que las proyecciones estacionales ya anticipaban precipitaciones sobre lo normal para la primavera en la zona centro-sur, una tendencia que se ha cumplido durante octubre. Además, los pronósticos para noviembre mantienen una probabilidad de lluvias superior al promedio en esa zona.

Sin embargo, el académico advirtió que las proyecciones de largo plazo deben complementarse con el seguimiento de los pronósticos meteorológicos tradicionales, que permiten identificar con mayor proximidad temporal las condiciones favorables para la ocurrencia de tormentas.

“Por ejemplo, así como las condiciones de inestabilidad de precipitación que ocurrieron eran previsibles en términos generales, se esperaba precipitación en el sector oriente de la Región Metropolitana, se esperaba también tormentas convectivas en una amplia zona a lo largo de sectores altos en Chile centro-sur”, indicó Jacques.

El principal problema radica en que estos fenómenos pueden concentrarse en espacios reducidos y desarrollarse durante lapsos breves, lo que dificulta anticipar con precisión dónde se producirán las precipitaciones más intensas y qué sectores resultarán afectados.

“Estos fenómenos de tormentas convectivas que estamos hablando son muy localizadas en el espacio, pero también tienen una duración acotada en el tiempo, entonces presentan una dificultad particular para poder hacer un pronóstico preciso, en qué momento y en qué lugar justamente van a ocurrir”, alertó Jacques.

El especialista añadió que esta limitación genera incertidumbre tanto sobre los montos de precipitación como sobre las tasas de lluvia y las quebradas que podrían verse afectadas. Por ello, considera fundamental mantener una vigilancia permanente durante este período de inestabilidad.

“Entonces, al final, eso requiere un estado de monitoreo y de atención particularmente dedicado en este contexto”, concluyó.