Catamarca acelera con el litio: cuatro plantas mineras movilizan U$S 2.000 millones en octubre

La provincia vecina concentra durante este mes nuevas instalaciones y ampliaciones productivas de Posco, Rio Tinto y Galan Lithium.

El Salar del Hombre Muerto concentra parte de las principales inversiones en litio de Catamarca, donde cuatro proyectos prevén inaugurar nuevas plantas o ampliaciones productivas durante octubre.

Catamarca atraviesa un octubre clave para el desarrollo de su industria del litio. Cuatro proyectos mineros inauguraron o tienen previstas aperturas de nuevas plantas o ampliaciones productivas que, en conjunto, representan inversiones cercanas a los U$S 2.000 millones y refuerzan el peso de la provincia en el mapa minero argentino.

El movimiento se concentra principalmente en el Salar del Hombre Muerto, en la Puna, donde operan compañías internacionales que buscan ampliar la producción de carbonato de litio, un insumo central para la fabricación de baterías y los sistemas de almacenamiento de energía, según informó Infobae.

El gobernador Raúl Jalil destacó el momento que atraviesa la actividad en una publicación en Instagram. “Este mes Catamarca dará un paso histórico: cuatro grandes proyectos de litio inaugurarán nuevas plantas y ampliaciones productivas en nuestra provincia”, expresó.

El mandatario también vinculó el avance de las inversiones con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Según planteó, estas herramientas permiten atraer proyectos de escala internacional y fortalecer la participación de Catamarca en la transición energética.

La primera puesta en marcha de octubre se concretó el día 6, cuando la surcoreana Posco inauguró la segunda planta de su proyecto Sal de Oro, ubicado en el Salar del Hombre Muerto, en la zona limítrofe entre Catamarca y Salta.

La instalación tiene una capacidad prevista de producción de 23.000 toneladas anuales de carbonato de litio, mediante tecnología convencional.

En tanto, la minera Rio Tinto prepara dos nuevos hitos para la última parte del mes. Uno corresponde a una planta en el proyecto Sal de Vida, con una capacidad proyectada de 15.000 toneladas anuales. El otro es la expansión Fénix 1B, que permitirá elevar la capacidad productiva de ese proyecto a 38.000 toneladas anuales.

La cuarta iniciativa es Hombre Muerto Oeste, de la australiana Galan Lithium. La empresa prevé inaugurar durante octubre una planta con una producción proyectada de 5.000 toneladas anuales, aunque la fecha exacta todavía no fue confirmada.

Las cuatro iniciativas muestran distintas etapas del desarrollo del sector: desde la puesta en funcionamiento de nuevas instalaciones hasta ampliaciones destinadas a incrementar el volumen de producción.

El RIGI y el impacto en los proveedores locales

Catamarca también busca capitalizar el movimiento inversor a través de su cadena de proveedores. Según datos de Rio Tinto citados por Infobae, la compañía destinó más de U$S 1.800 millones a proveedores argentinos en el conjunto de sus operaciones en el país. En Fénix 1B, el 99% del monto adjudicado durante el último período informado correspondió a empresas nacionales.

Dentro de ese esquema, Catamarca concentró U$S 153,6 millones en adjudicaciones vinculadas al proyecto, de acuerdo con la información difundida por la compañía.

Por su parte, Hombre Muerto Oeste forma parte de los proyectos mineros aprobados bajo el RIGI, con una inversión informada de USD 292 millones.

Galan Lithium también firmó un convenio para aportar USD 300.000 al Fondo Fiduciario de Regalías Mineras, destinados a financiar obras de adecuación y un nuevo trazado de la Ruta Provincial 43.

Más exportaciones, empleo y obras

En su mensaje, Jalil sostuvo que el crecimiento minero debe traducirse en beneficios concretos para la provincia. Entre los objetivos mencionó la generación de empleo, las oportunidades para los proveedores locales, el incremento de las exportaciones y las regalías, además de recursos para obras de infraestructura.

El desafío para Catamarca será consolidar la puesta en marcha de las nuevas instalaciones y transformar las inversiones en mayor producción y actividad económica local. El desarrollo de estos proyectos también vuelve a poner en primer plano el papel de los incentivos a la inversión y la infraestructura necesaria para sostener la expansión minera.