El Límite Oriental del Estrecho de Magallanes sigue siendo el punto donde Chile marca soberanía con presencia, no solo con comunicados. Entre Punta Dungeness y Cabo Espíritu Santo corre, para Santiago, la línea que cierra el estrecho. El Tratado de Límites de 1881 entregó a Chile el paso en toda su extensión, con ambas riberas, neutralización perpetua y libre navegación. El Tratado de Paz y Amistad de 1984 no tocó ese arreglo. Lo que reabrió el debate fue el Decreto argentino 457/2021, que hablaba de un “control conjunto” del estrecho y del Mar de Hoces. Desde entonces Defensa, Cancillería, la Armada y el propio Presidente han repetido el mismo mensaje en el terreno: “Magallanes es chileno de principio a fin.”

El 29 de mayo el ministro de Defensa, Fernando Barros, pisó el Faro Cabo Espíritu Santo después de declaraciones del contraalmirante Hernán Jorge Montero, jefe del Servicio de Hidrografía Naval de la Armada Argentina, al afirmar que la boca oriental del Estrecho de Magallanes es de soberanía argentina. En esa oportunidad, el ministro fue categórico: no hay discusión, ni por derecho internacional ni por tratados ni por la práctica, de que esa línea marca el término del estrecho, y que ahí flamea la bandera chilena. El recorrido cerró una gira de tres días por Magallanes y dejó el faro como el hito físico de la respuesta.
El 1 de octubre la Cancillería repitió el gesto en el mismo Cabo Espíritu Santo. El canciller Francisco Pérez Mackenna envió una delegación encabezada por el secretario general de Política Exterior, embajador Frank Tressler, a Punta Arenas y a Cabo Espíritu Santo para ver en terreno la verificación de demarcación que hace la Comisión Chilena de Límites en el límite oriental. No fue una visita solo diplomática. Iban el comandante en jefe de la Tercera Zona Naval, contraalmirante Juan Soto Herrera, el director nacional de Fronteras y Límites, Carlos Dettleff, el presidente de la Comisión Chilena de Límites, Samy Hawa, el jefe de la División de América del Sur, embajador Fernando Velasco, y el coordinador regional de Cancillería en la Zona Austral, Eduardo Salinas.
En Punta Arenas el equipo se reunió con el gobernador Jorge Flies, la delegada presidencial Ericka Farías y los mandos zonales del Ejército de Chile y la Armada de Chile y pasó por el INACH y ProChile Magallanes. El viaje junta, en pocos días de terreno, política exterior, límites, Armada, Ejército, gobierno regional, ciencia antártica y promoción comercial.
Es el mismo esquema que se vio en septiembre, el 4 de ese mes el presidente José Antonio Kast presenció un ejercicio naval en el estrecho y dijo que “Argentina no tiene ni tendrá soberanía ni control sobre el paso del Estrecho de Magallanes”. Barros, a su lado, repitió que no hay duda. El 3 de septiembre Kast y Javier Milei habían coincidido en que el régimen del estrecho es el de 1881 y 1984. La Comisión de Defensa de la Cámara, además, acordó sesionar en la boca oriental el 25 de septiembre, en respuesta a la unidad política nacional, reafirmando la soberanía de Chile en el extremo austral.
Desde el Presidente, Defensa, Cancillería, senadores, diputados y alcaldes de todo Chile, visitaron Magallanes con un mensaje común que se refleja hoy en Cabo Espíritu Santo: el límite oriental se verifica, se recorre y se ocupa, con los órganos del Estado en el mismo punto, manteniendo a raya las aspiraciones extranjeras sobre “compartir sus aguas” o intentar pasarse por tres metros, como lo fue con los paneles solares en 2024. (Luis Andres Lautaro)