Catamarca insiste en corredor por Atacama, mientras Agua Rica proyecta su logística hacia Rosario

Mientras Catamarca vuelve a impulsar la histórica conexión con Chile a través del Paso San Francisco, una definición conocida esta semana pone presión sobre Atacama: uno de los mayores proyectos de cobre de la provincia argentina proyecta utilizar una ruta logística hacia el Atlántico.

Este jueves 1 de octubre, el vicegobernador de Catamarca, Rubén Dusso, volvió a presentar el proyecto del Corredor Ferroviario Bioceánico por el Paso San Francisco, durante las jornadas “Minerales críticos, geopolítica y desarrollo”.

Dusso destacó la necesidad de avanzar en infraestructura para acompañar el crecimiento minero y energético de Catamarca y planteó la conexión ferroviaria con la Región de Atacama como una alternativa para vincular las producciones argentinas con los mercados internacionales a través del Pacífico.

Sin embargo, apenas un día después se conoció una decisión que muestra que las rutas para las futuras exportaciones mineras ya están comenzando a definirse.

Agua Rica mira hacia Rosario

Este viernes 2 de octubre, el Gobierno argentino informó que el proyecto Agua Rica, de Glencore, fue aprobado bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), tras una reunión realizada en París entre el presidente Javier Milei y Gary Nagle, CEO de la compañía.

La iniciativa considera una inversión estimada de US$4.000 millones y una producción promedio potencial cercana a las 200.000 toneladas de cobre al año.

Pero para Atacama uno de los antecedentes más importantes está en la logística contemplada para el proyecto.

Según la información oficial argentina, Agua Rica utilizará infraestructura existente de Alumbrera para su procesamiento. Posteriormente, el mineral será transportado mediante mineraloducto hasta Tucumán y desde allí por ferrocarril hasta el puerto de Rosario.

De esta manera, uno de los mayores proyectos cupríferos futuros de Catamarca está proyectando su logística hacia el Atlántico.

Las obras están previstas para comenzar en noviembre de 2027 y el inicio de operaciones se proyecta para octubre de 2031.

¿Qué cargas podría captar Atacama?

La situación abre una pregunta que hasta ahora ha tenido pocas respuestas concretas de este lado de la cordillera.

Catamarca continúa promoviendo el corredor por Paso San Francisco y una futura conexión ferroviaria hacia Chile. Al mismo tiempo, un proyecto de la magnitud de Agua Rica ya tiene una estructura logística prevista hacia Rosario.

Eso no significa que la alternativa por Atacama esté descartada.

Catamarca cuenta con una creciente cartera de proyectos de cobre, litio y otros minerales, además de producción agropecuaria, y durante años autoridades de ambos países han planteado que el Paso San Francisco podría acercar esas cargas a los mercados de Asia-Pacífico.

Chile y Argentina también han avanzado en esta materia a través de ATACALAR. Entre los compromisos asumidos anteriormente se encuentra mejorar la conectividad del Paso San Francisco y potenciar los puertos de Atacama como alternativa para productos provenientes del noroeste argentino.

Pero el escenario está cambiando rápidamente.

Argentina acaba de impulsar junto a Estados Unidos el denominado Corredor Andes–Atlántico, orientado a movilizar inversiones en infraestructura, energía y minerales críticos. Y ahora Agua Rica muestra que las grandes compañías están comenzando a definir cómo transportarán su futura producción.

La discusión, por lo tanto, dejó de ser solamente sobre proyectos de corredores.

La pregunta para Atacama es más concreta: ¿qué proyectos y qué volúmenes podrían efectivamente cruzar por Paso San Francisco y utilizar los puertos regionales durante los próximos años?

Y también surge otra interrogante: ¿está avanzando Atacama con la velocidad necesaria para competir por esas cargas?

Catamarca sigue hablando de una salida al Pacífico y continúa promoviendo el corredor por Paso San Francisco. La oportunidad, por lo tanto, sigue abierta.

Pero mientras esa integración continúa en desarrollo, otras rutas comienzan a transformarse en decisiones concretas.

Para Atacama, el desafío será convertir años de conversaciones binacionales en infraestructura, conectividad y condiciones logísticas capaces de convencer a las empresas de utilizar esta salida.

Porque si las grandes inversiones mineras argentinas comienzan a definir ahora sus rutas de exportación, el tiempo para posicionar al Paso San Francisco y a los puertos de Atacama puede ser bastante más corto de lo que parecía hace algunos años.