Pozo Almonte se consolida como polo de innovación minera con la inauguración del Centro Integrado de Procesos Geológicos

Con una inversión de $4 mil millones y una infraestructura diseñada para integrar geología, tecnología, digitalización y automatización, Geoblast inaugurará el próximo jueves 8 de octubre en Pozo Almonte el Centro Integrado de Procesos Geológicos (CIPGE), una instalación que busca fortalecer desde Tarapacá las capacidades especializadas que requiere la minería del norte de Chile.

El nuevo centro, emplazado en el Barrio Industrial de Pozo Almonte, cuenta con una superficie de 10.500 metros cuadrados y tendrá capacidad para procesar hasta 20 mil metros de sondajes mensuales, además de disponer de una bodega capaz de almacenar hasta 240 mil metros de muestras geológicas.

El CIPGE representa la evolución de una operación que Geoblast inició en Tarapacá en 2016, cuando comenzó a prestar servicios de muestrera geológica para Compañía Minera Doña Inés de Collahuasi en Ujina. Un año después, la operación fue trasladada a Pozo Almonte con el propósito de reducir la exposición de los trabajadores a riesgos operacionales y mejorar la eficiencia logística.

El crecimiento de las campañas de exploración y sondajes llevó posteriormente a la empresa a proyectar una infraestructura de mayor capacidad, dando paso a la construcción del actual centro, concebido para transformar las muestras obtenidas de los sondajes mineros en información geológica precisa, confiable y trazable.

La apuesta combina capacidades tradicionales de la geología y la geotecnia con tecnologías de caracterización NIR, digitalización de procesos, gestión de bases de datos y sistemas de trazabilidad y control de calidad. De esta manera, el procesamiento de las muestras busca entregar información relevante para el conocimiento de los yacimientos y la toma de decisiones en la actividad minera.

Uno de los elementos que adquiere especial relevancia para Tarapacá es el impacto que esta infraestructura genera en materia de empleo y desarrollo de capacidades locales. El CIPGE cuenta actualmente con una dotación de 102 trabajadores, de los cuales el 74% corresponde a talento local y el 20% son mujeres.

La empresa mantiene además vínculos con establecimientos técnico-profesionales y universidades de la región, entre ellos el Liceo Luis Cruz Martínez de Iquique, el Colegio SSCC de Alto Hospicio y la Universidad Arturo Prat. Estas alianzas contemplan prácticas profesionales y oportunidades de incorporación laboral, a las que se suma un Programa Trainee orientado a desarrollar nuevas capacidades y talento para la industria.

El proyecto también incorpora criterios asociados a seguridad y economía circular. Entre sus medidas se encuentran mesones con polines destinados a disminuir el sobreesfuerzo de los trabajadores durante la manipulación de bandejas de aproximadamente 30 kilos, sistemas de extracción de material particulado y mecanismos de gestión permanente de riesgos.

En materia ambiental, el CIPGE opera bajo el modelo de Mejores Prácticas de Economía Circular de ICONTEC. En su última auditoría de seguimiento obtuvo un 94%, calificación correspondiente a la categoría “Óptimo”. Entre las iniciativas implementadas se encuentran túneles de luz para aprovechar la iluminación solar, además de sistemas de control y valorización de residuos y reutilización de materiales.

El impacto económico también se proyecta directamente sobre el territorio. De acuerdo con los antecedentes entregados por Geoblast, la operación genera un aporte anual de aproximadamente $600 millones que permanece en la Región de Tarapacá.

La puesta en marcha del Centro Integrado de Procesos Geológicos coincide además con los 30 años de trayectoria de Geoblast, empresa chilena de ingeniería minera que comenzó especializada en perforación y tronadura y posteriormente amplió sus capacidades hacia áreas como ingeniería, geología, geotecnia, tecnología, instrumentación, caracterización de rocas y soluciones digitales.

Con el CIPGE, Pozo Almonte suma una nueva infraestructura vinculada directamente a la cadena de valor de la minería, pero con una particularidad: buena parte de sus capacidades, empleo y actividad económica quedan instalados en Tarapacá. El desafío planteado por la empresa es convertir ese conocimiento especializado en una plataforma permanente para la innovación, la generación de talento local y el desarrollo de una minería más segura, eficiente y tecnológicamente avanzada.