El handball jujeño atraviesa un momento de profundo pesar tras conocerse el fallecimiento de Alberto Rodríguez, una figura estrechamente ligada al desarrollo de este deporte en la provincia. Su partida generó numerosas muestras de afecto y reconocimiento entre quienes compartieron su recorrido dentro y fuera de las canchas.
Rodríguez se desempeñó como vicepresidente primero de la Federación Jujeña de Handball y fue director técnico del Club Universitario 23 de Agosto. Sin embargo, su aporte excedió los cargos que ocupó: fue un referente de la disciplina y un formador que acompañó a generaciones de deportistas.
Su historia estuvo especialmente vinculada a la Universidad Nacional de Jujuy, donde fue el creador del handball y dedicó gran parte de su vida a impulsar su crecimiento. Desde sus primeros pasos, acompañó el desarrollo de la actividad hasta contribuir a consolidar a la institución como una de las potencias provinciales.
Quienes lo conocieron lo recuerdan como un apasionado y un luchador, comprometido con el deporte y con la formación de sus jugadores. Su presencia en los entrenamientos, su trabajo dirigencial y su dedicación cotidiana fueron parte de un camino que ayudó a fortalecer el handball jujeño.
La noticia de su fallecimiento enluta a clubes, dirigentes, entrenadores y deportistas que encontraron en Rodríguez no solo a un técnico, sino también a una persona fundamental para el crecimiento de la disciplina.
Su legado permanecerá en cada cancha, en cada entrenamiento y, especialmente, en los jugadores que tuvieron la oportunidad de aprender y crecer bajo su conducción. El handball de Jujuy despide a uno de sus referentes, pero conserva la huella de una vida dedicada al deporte.