Reforma electoral y presión a los gobernadores: los que sí, los que no y los indecisos

El debate de la reforma electoral quedó reactivado en el Senado. La Casa Rosada acelera una negociación que no es solo legislativa.

En esta nota, el rol de los gobernadores y el poroteo en el Congreso.

Karina Milei asegura por lo bajo que no habrá pacto electoral con gobernadores para 2027 con quien no mande a votar contra las PASO. Los alfiles del Gobierno nacional negocian a contrarreloj con los mandatarios provinciales. Algunos ya cerraron filas, otros se encaminan.

En detalle.

Diego Santilli y Eduardo «Lule» Menem recorren despachos provinciales con una oferta concreta: suspensión o eliminación de las primarias a cambio de no agresión territorial, listas compartidas o colectoras, obras y, en lo posible, ATN. El objetivo del Gobierno es simple: evitar que la oposición use agosto de 2027 como encuesta nacional y genere un desgaste anticipado como le pasó a Macri.

Adentro.

Un núcleo reducido ya se mostró dispuesto a acompañar, al menos, la suspensión.

Rogelio Frigerio es el aliado más consistente de los gobernadores PRO: visita frecuente a Balcarce 50 y su alineamiento con el rumbo económico y electoral es público.

Leandro Zdero ya suspendió las PASO en su provincia y figura entre los nombres que el oficialismo da por ganados.

Rolando Figueroa y Raúl Jalil han respaldado abiertamente el cambio.

Claudio Poggi se reunió con Santilli y coincidió en la necesidad de la reforma.

Marcelo Orrego y, con matices, Jorge Macri completan el círculo más cercano en el tablero interno de la Rosada. Son los que más tienen que perder si La Libertad Avanza decide competirles el distrito.

Alfredo Cornejo dialoga, pero envió señales de defensa de las primarias, por lo que sus senadores no están garantizados.

Juan Pablo Valdés, Gustavo Sáenz y Carlos Sadir aparecen en las listas de «abiertos» que circulan en el Gobierno, aunque ninguno cerró.

Martín Llaryora asistió a la jura de Santilli y en el pasado relativizó la utilidad de las PASO, pero Córdoba tiene su propio juego.

Osvaldo Jaldo se pronunció en contra de la eliminación, pero en el mileismo no lo dan por caído.

Alberto Weretilneck y Claudio Vidal mantienen el canal de diálogo, pero con autonomía por el momento.

Ignacio Torres y Maximiliano Pullaro oscilan: el santafesino defendió las PASO como herramienta ordenadora y apostó a una tercera vía en el 2025, aunque en las últimas horas su ex vice y actual diputada Scaglia habló de acompañar una suspensión.

Hugo Passalacqua , hoy lejos de Rovira, recibió a Kicillof y se alejó de la foto libertaria. En todos estos casos la moneda de cambio es la misma: plata, obras, desdoblamiento de elecciones provinciales y, sobre todo, la garantía de que Karina Milei no les arme una lista rival.

Afuera.

El perímetro opositor duro es nítido. Axel Kicillof no pisa la Casa Rosada y encabeza el rechazo: las PASO son, para el peronismo bonaerense y sus aliados, la herramienta para ordenar una oferta amplia contra Milei. Con él se alinean Gildo Insfrán, Ricardo Quintela, Sergio Ziliotto y Elías Suárez. Gustavo Melella mantiene distancia ideológica, aunque aceptó reuniones puntuales por la Base Naval. Para este grupo, votar la reforma sería legitimar el plan reeleccionista del Presidente, y también poner en riesgo la unidad en el PJ. No hay plata de gestión ni amenaza electoral que cierre esa brecha entre la Rosada y ellos.

Expectativas bajas.

El Gobierno pasó de la eliminación total a la suspensión por única vez, o incluso a primarias pero no obligatorias. Patricia Bullrich admite que los números en el Senado no cierran. El ultimátum de Karina -sin voto no hay alianza en 2027- choca con una realidad federal: muchos gobernadores dialoguistas necesitan a Milei para garantizar su territorio, pero no quieren cederle el control de las listas ni perder la herramienta que les permite ordenar sus propias internas. El reloj corre hasta fin de año. Después, en año electoral, las reglas no se cambian.