Con la serenidad que otorga haber alcanzado nuevamente la cúspide de la tabla de posiciones, pero con la vehemencia intacta de quien conoce las exigencias del tramo decisivo del campeonato, el director técnico de Gimnasia y Esgrima de Jujuy, Hernán Pellerano, analizó en profundidad lo que dejó la trascendental victoria frente a Atlético de Rafaela en el Estadio 23 de Agosto. En sus apreciaciones posteriores al encuentro, el entrenador albiceleste centró su discurso en la madurez táctica de sus futbolistas, la constancia colectiva a lo largo del año y la inquebrantable convicción de llevar a la institución jujeña a disputar la tan ansiada primera final por el ascenso a la Liga Profesional.
Para la conducción técnica del «Lobo», el compromiso dominical en la Tacita de Plata representaba un examen de carácter de altísimo valor estratégico. Luego del resonante triunfo obtenido la fecha anterior en condición de visitante frente a Almagro en José Ingenieros, el equipo norteño tenía la obligación moral y futbolística de revalidar esas tres unidades ante su público. En ese sentido, Pellerano enfatizó con firmeza la trascendencia del resultado conseguido en la capital provincial: “Era importante obtener este resultado en casa para reafirmar el triunfo anterior ante Almagro”, expresó el estratega, marcando que la solidez como local resulta la piedra angular para sostener cualquier aspiración seria de campeonato en la competitiva Primera Nacional.
Al momento de desmenuzar las claves futbolísticas que permitieron volcar la balanza a favor del conjunto jujeño, el DT destacó la capacidad de su equipo para golpear en los momentos justos del trámite y maniatar las virtudes del oponente desde el silbatazo inicial. “Tuvimos una buena actuación, abriendo el marcador en el primer tiempo”, indicó Pellerano con satisfacción, haciendo hincapié de manera especial en la lucidez ofensiva para ampliar la ventaja sin dar margen a la reacción visitante: “Haber convertido el segundo gol rápidamente fue fundamental para encauzar el partido y manejar los tiempos con mayor tranquilidad”, remarcó sobre la eficacia en el área rival.
Asimismo, el entrenador aprovechó la oportunidad para ponderar el compromiso humano y profesional de sus dirigidos, situando el esfuerzo del grupo por encima de las individualidades. En una fuerte muestra de respaldo hacia el plantel, Pellerano remarcó que los futbolistas albicelestes “volvieron a poner al club a un paso del objetivo que todos queremos”. Lejos de conformarse con la cosecha actual, el técnico asumió el compromiso de mantener la guardia en alto en las jornadas venideras, garantizando ante la prensa y la parcialidad jujeña que “seguiremos dando lo mejor de nosotros para lograrlo de aquí al final de la fase regular”.
Uno de los puntos más sustanciosos del balance ofrecido por el DT estuvo centrado en el valor conceptual de haber recuperado el liderazgo absoluto de la Zona B. Con la autoridad que le confiere llevar las riendas de un equipo protagonista, Pellerano reivindicó el recorrido de Gimnasia durante la temporada y la exigencia que implica mantenerse en la conversación principal. “Ser los punteros por mucho tiempo no fue sencillo”, recalcó con convicción, agregando que ese estatus de privilegio “se debe sostener con mucho trabajo diario y ahora afortunadamente volvimos a la cima”. En esa misma línea, no dudó en catalogar la campaña albiceleste con orgullo: “Somos uno de los equipos más parejos del año”.
Pese a la euforia lógica que generó el triunfo y el retorno a la cima de las posiciones, Hernán Pellerano procuró transmitir un mensaje de máxima cautela y concentración para encarar el cierre del certamen. El entrenador es consciente de que el margen de error se reduce a cero en las fechas decisivas y que la ansiedad de la gente no debe trasladarse al campo de juego. “Todavía queda mucho, aunque parezca lo contrario”, advirtió el estratega, proyectando el escenario futuro con absoluta lucidez: “Haremos todo lo necesario para jugar la primera final y poner a Gimnasia en el lugar donde queremos todos”.
Sin embargo, la noche en la Tacita de Plata no estuvo exenta de momentos de altísima tensión y controversia que empañaron el festejo perfecto. Pellerano no ocultó su profundo enojo y malestar con la labor del cuerpo arbitral encabezado por Lucas Cavallero. Las decisiones disciplinarias del juez principal a lo largo del complemento generaron un encendido reclamo en el banco de suplentes local, desatando una controversia que culminó con la expulsión del propio entrenador Hernán Pellerano.