En el fútbol no hay tiempo para lamentos prolongados y esa premisa la asume a la perfección el plantel profesional de Gimnasia y Esgrima de Jujuy. Tras el doloroso desenlace vivido en el Estadio 23 de Agosto frente a Agropecuario, donde la victoria se escurrió de las manos en los instantes finales, el «Lobo» jujeño ha sabido metabolizar rápidamente ese trago amargo para transformarlo en motivación pura. Con la mente fría y los objetivos intactos, el conjunto albiceleste ya planifica de forma minuciosa lo que será su próxima presentación en el exigente campeonato de la Primera Nacional, entendiendo que el margen de error se reduce y que cada unidad disputada en terreno ajeno cotiza en bolsa para el tramo definitivo del certamen.
La gran cita futbolística tendrá lugar el próximo domingo a partir de las 15:30 horas, oportunidad en la que Gimnasia de Jujuy deberá visitar el reducto de Almagro en José Ingenieros. Este compromiso, válido por una nueva jornada del principal torneo de ascenso del fútbol argentino, representa un examen de carácter sumamente relevante para las aspiraciones norteñas. Lejos de dejarse arrastrar por el desánimo que habitualmente generan los puntos perdidos sobre el epílogo de un partido en casa, el cuerpo técnico que comanda Hernán Pellerano ha trabajado intensamente en el aspecto anímico de sus dirigidos, garantizando que aquel empate fortuito de la fecha pasada quede registrado únicamente como un aprendizaje táctico y no deje secuelas psicológicas ni futbolísticas de cara al sprint final del campeonato.
El escenario numérico en la tabla de posiciones de la Primera Nacional sigue mostrando a un Gimnasia de Jujuy sumamente competitivo y ubicado en los puestos de vanguardia. Sin embargo, en un torneo caracterizado por una paridad extrema y donde los rivales directos no ceden terreno, el «Lobo» sabe que no puede permitirse un bache de rendimiento que lo aleje del lote de arriba. El gran desafío inmediato radica en recuperar la solidez de visitante y volver a sumar unidades fuera de la provincia, una condición indispensable para consolidar las aspiraciones de pelear seriamente por el pasaje a la máxima categoría del fútbol doméstico. La consigna es clara y unánime en el seno del vestuario albiceleste: ir a Buenos Aires con una propuesta protagónica y rescatar un resultado positivo que revalide todo lo bueno que viene construyendo el equipo en sus últimas presentaciones.
Para este trascendental partido ante el «Tricolor» de José Ingenieros, Hernán Pellerano contará con excelentes noticias que alivian de manera directa el armado de la estructura titular y le devuelven la fisonomía habitual al equipo. Tras cumplir con sus respectivas suspensiones que los marginaron del duelo ante el «Sojero», regresarán a la consideración directa y con altísimas probabilidades de ir desde el arranque dos piezas que resultan completamente fundamentales e irremplazables en la columna vertebral de la escuadra jujeña: el experimentado y aguerrido defensor central Nicolás Dematei y el hábil y desequilibrante volante Francisco Molina.
La vuelta de Nicolás Dematei a la última línea defensiva aporta una dosis invaluable de temperamento, marca férrea y liderazgo dentro del campo de juego. El experimentado defensor, cuya ausencia se hizo sentir notoriamente en los minutos finales del partido anterior al momento de defender los envíos aéreos del rival, vuelve para ordenar la defensa, transmitir tranquilidad a sus compañeros de zaga y consolidar ese bloque defensivo infranqueable que supo ser marca registrada de Gimnasia durante gran parte del torneo. Su presencia física y su voz de mando en el área son fundamentales para desactivar los avances de Almagro, un rival que suele hacerse fuerte en su estadio a partir del empuje físico y las pelotas paradas.
Por su parte, el retorno de Francisco Molina al mediocampo le otorga al «Lobo» jujeño esa dosis de volumen de juego, transición rápida y desborde por las bandas que tanto se extrañó en la gestación ofensiva del último compromiso. Molina es el nexo natural entre el mediocampo de contención y los delanteros de área.