El argentino pudo tener contactos con inteligencia. Tiene otro caso en La Paz
La relación entre Fernando Gabriel Cerimedo y Nadia Shirley Beller comenzó cerca del poder y terminó bajo investigación penal. Un embarazo, violencia previa denunciada, tres disparos y contactos con inteligencia llevaron al consultor argentino hasta Palmasola. Desde ayer cumple 180 días de detención preventiva por tentativa de feminicidio, una medida que no equivale a condena.
EL DEBER accedió al informe psicológico de Beller y a la imputación de los fiscales Herlan Rodríguez y Yolanda Aguilera. Los documentos reconstruyen el vínculo como punto de partida de la investigación que ahora buscará comprobar si el argentino intentó o no un feminicio a través de dos presuntos sicarios. Ayer fueron arrestados cinco ciudadanos —uno de ellos se entregó— como sospechosos del ataque del lunes.
Cerimedo declaró que conoció a Beller en octubre de 2025 y que se encontraron un mes después mediante un amigo común, en actividades vinculadas con la campaña de Rodrigo Paz. El contacto profesional se volvió, desde diciembre, una relación “con muchas idas y vueltas”. Ella se quedaba en su departamento de la zona sur de La Paz y ambos viajaban. El consultor está casado y tiene dos hijos en Argentina, según lo reconoció cuando asistió a su audiencia en Santa Cruz de la Sierra.
Cerimedo vivía en La Paz y había instalado allí una oficina propia. No figuraba en la estructura estatal ni recibía salario público, pero ejercía como consultor, accedía a autoridades y se había ganado la confianza de altas esferas del poder político del país.
Beller declaró que él llevaba cuatro años separado, sin concluir el divorcio y en división de bienes con su esposa, residente en Argentina. El 16 de agosto ambos acudieron a la clínica Las Américas por los malestares de Beller. La historia clínica confirmó un embarazo de unas cuatro semanas. Ella dijo que la gestación provocó discusiones y denunció una agresión física anterior, de la que tendría fotografías. Amenazó con publicarla y pedir una orden de restricción.
Antes de una cirugía relató que le preguntó: “¿No serás vos que te querés deshacer de mí?” Cerimedo lo negó. La Fiscalía considera el embarazo, los conflictos y su pedido de que no revelara aún la agresión como posibles componentes del móvil. Beller aclaró: “No lo estoy sindicando directamente” y admitió no saber quién organizó el ataque del 17 de agosto.
Días antes, un número nacional registrado como “E. Huanca” ofreció a Beller información sensible sobre un caso político. Tras varios encuentros fallidos, ella desconfió y decidió no continuar.
Según su declaración, Cerimedo la alentó a asistir, pidió conseguir la información y aseguró que habría custodios armados. La Fiscalía cree que así la condujo hacia “la emboscada”.
La imputación le atribuye, además, el mensaje que ubicó a esas personas en un vehículo afuera del hotel. El informe psicológico no aclara si la indicación provino de Cerimedo o del contacto desconocido; las conversaciones originales deben despejarlo.
El lunes 17, cerca de las 20:00, Beller salió a la puerta del Swissôtel, en la zona del canal Isuto. Dos falsos repartidores llegaron en motocicleta, dispararon y le quitaron el celular y la cartera. Su vehículo falló y huyeron en otro que robaron, pero que luego fue bloqueado de manera remota.
La Policía recuperó las motocicletas, mochilas de Yango y Pedidos Ya, prendas y elementos balísticos. Beller sufrió lesiones en cuello, tórax y brazo derecho y una fractura conminuta del húmero. Fue operada durante tres horas y media y recibió 30 días de incapacidad. La imputación no identifica un calibre 32 y deja pendientes el calibre y la trayectoria, según lo expresado en la audiencia del viernes, cuando Cerimedo fue enviado a prisión.
El teléfono de Beller, que contenía supuestamente conversaciones e información sensible sobre el Gobierno, no fue recuperado. La Fiscalía considera que su sustracción pudo buscar eliminar evidencia, aunque también refuerza la relación que ambos mantuvieron desde 2025, de acuerdo con la evidencia.
El caso adquirió otra dimensión tras el análisis del Samsung S24 de Cerimedo. La reproducción difundida de un informe muestra intercambios con “ECG”, que le pudo informado casi en tiempo real el día que sucedio el ataque.
“Hermano, en este momento le dispararon”, dice un mensaje de las 20:53. El contacto también habría enviado fotografías y referencias como esta: “un Yango, dos tipos en motocicleta” y “al parecer no comprometió órganos”.
Fuentes cercanas a la investigación dijeron a EL DEBER que las iniciales podrían corresponder a alguien vinculado con inteligencia. Falta confirmar su identidad, quién tomó las fotografías, qué se dijo en las llamadas y por qué aparecen comunicaciones eliminadas. Los fiscales precisaron que todos esos elementos se dilucidarán durante los seis meses que dio el juez para sostener la investigación y llegar hasta la acusación.
En reproducciones del peritaje figura una nota del 13 de agosto: “No digas a nadie, pero nos vendió la amiga de Enrique. ¿Te acordás? La Nadia. O la enfriamos ya o estamos jodidos. ¿Conocés a alguien que pueda hacer el trabajo?”. Otra versión cambia “enfriamos” por “eliminamos”. El original deberá revelar quién la escribió y si fue modificada.
La imputación todavía registraba como pendientes las pericias informáticas, la triangulación y los reportes de las telefónicas. La defensa cuestionó la extracción, pero el juez rechazó el incidente.
La defensa afirma que Cerimedo entregó voluntariamente su celular; el acta fiscal consigna que fue secuestrado en una requisa.
El viaje
Cerimedo dijo que voló de Santa Cruz a La Paz a las 06:50 del 17. La Fiscalía sostiene que esa noche pretendía viajar a Buenos Aires y fue interceptado en Viru Viru antes del despegue. El boleto está fechado el 17, pero la aprehensión corresponde al día siguiente. La defensa afirma que Beller lo llamó desde la clínica, que él volvió a Santa Cruz y no intentó escapar.
Cerimedo declaró primero sobre la relación y luego, como denunciado, guardó silencio. Le secuestraron teléfono, computadora y dinero. La Fiscalía pidió Chonchocoro, pero el juez Wilson Espada ordenó 180 días en Palmasola por riesgos de fuga y obstaculización de la investigación.
El argentino, en paralelo, es investigado por presunta legitimación de ganancias ilícitas. En allanamientos se hallaron dinero y equipos de comunicación. La defensa afirma que los recursos procedían de consultorías y que los aparatos eran módems, no ‘granjas de bots’, una estructura para usar cuentas automatizadas
Dudas
Respecto a las pesquisas, expertos advierten que deben precisarse el calibre del arma, la trayectoria y distancia de los disparos, los daños internos y la mecánica de la fuga. Las entrevistas a medios ofrecidas por Beller después del ataque no prueban por sí solas un supuesto montaje, pero ha generado un clima de opinión y dudas.
Uno de los primeros puntos en discusión es el calibre y tipo de arma. Inicialmente se habló de un arma de 9 milímetros en declaraciones de autoridades, después apareció la versión de una pistola calibre 32 por parte de la Fiscalía.
Jorge Toro Álvarez, exdirector nacional de la Felcc, sostuvo que una reconstrucción seria debe comenzar en el lugar de los hechos y no en el debate público.