Las relaciones entre China y América Latina y el Caribe (ALC) presentaron novedades en los últimos dos años. En noviembre de 2024, el presidente Xi Jinping realizó su sexto viaje a América Latina y visitó con éxito Perú y Brasil. Y el 13 de mayo de 2025 se celebró en Beijing la IV Reunión Ministerial del Foro China-CELAC, con la participación de representantes provenientes de 28 países de ALC y seis organizaciones regionales.
El presidente chino, Xi Jinping, asistió a la ceremonia de apertura y pronunció un discurso importante, en el que propuso los cinco grandes programas para profundizar la cooperación entre China y ALC. En la reunión se adoptaron tanto la Declaración de Beijing como el Plan de Acción Conjunta 2025-2027, y se acordaron más de 100 proyectos trienales de cooperación, lo que envió al mundo la señal de una relación entre China y ALC de solidaridad, colaboración y de enfrentamiento conjunto a los desafíos.
Los cinco grandes programas son el de la solidaridad, el del desarrollo, el de las civilizaciones, el de la paz y el de los pueblos, los cuales inyectarán un fuerte impulso a la cooperación entre China y ALC. China está dispuesta a continuar apoyando a los países de la región en los asuntos que involucran a los intereses clave de ambas partes. Asimismo, las dos partes fortalecerán la alineación de sus estrategias de desarrollo y profundizarán la cooperación en áreas como infraestructura, agricultura y alimentos, energía y minerales, energías limpias, comunicación 5G, economía digital, inteligencia artificial, entre otras, para implementar conjuntamente la Iniciativa para el Desarrollo Global.
El comercio entre China y los países de ALC alcanzó los 565.280 millones de dólares en 2025, lo que representa un crecimiento anual de 6,5%, de acuerdo con datos de la Administración General de Aduanas de China. En los primeros cuatro meses de 2026, el comercio bilateral entre China y ALC creció 18,5% y las importaciones de ALC a China crecieron 29,4%.
Desde el 20 de enero de 2025, el gobierno de Trump II viene persiguiendo reconstruir por medio del “corolario Trump a la Doctrina Monroe” su hegemonía en el hemisferio occidental tras la publicación de la Estrategia de Seguridad Nacional (diciembre de 2025) y de la Estrategia de Defensa Nacional (enero de 2026) y de la operación militar de EE. UU. en Venezuela (3 de enero de 2026). Su prioridad es excluir a otras potencias extra hemisféricas, especialmente a China.
El “corolario Trump a la Doctrina Monroe” forma parte de su estrategia global. Bajo la presión de EE.UU., el gobierno de Panamá anuló la concesión que permitía a una filial de la empresa hongkonesa CK Huichison Holding operar dos puertos Balboa y Cristóbal en el Canal.
Chile vio obligado a suspender el proyecto Chile-China Express, un cable submarino de fibra óptica de 19.873 km entre Concón y Hong Kong, y también Chile tuvo que suspender en abril de 2025 el proyecto del Parque Astronómico Cerro Ventarrones en Antofagasta, Chile, impulsado por la Universidad Católica del Norte y el Observatorio Nacional Astronómico de China. Dicho proyecto, orientado a instalar telescopios ópticos para estudiar objetos cercanos a la Tierra, fue cuestionado por Washington por su posible uso dual —civil y militar—, especialmente por su capacidad de rastreo satelital. La decisión chilena refleja las crecientes presiones geopolíticas de EE.UU. La embajada china acusó a EE.UU. de interferir en la cooperación científica bilateral China y Chile.
En tanto, en noviembre de 2025, el gobierno argentino de Javier Milei suspendió el convenio con China para construir el radiotelescopio CART en la localidad sanjuanina de El Leoncito. Se pueden citar otros ejemplos de la presión de EE.UU. a ALC.
Mientras EE.UU. presiona a los países de ALC para que se alejen de su cooperación con China, el 10 de diciembre de 2025, el gobierno chino hizo público el tercer Documento sobre la Política de China hacia América Latina y el Caribe, que reitera que como país en desarrollo y miembro del Sur Global, China siempre comparte aliento y futuro con ALC y los demás miembros del Sur Global.
En los últimos años, el presidente Xi Jinping ha propuesto una serie de iniciativas y medidas trascendentales con respecto al fortalecimiento de las relaciones y la cooperación en diversas áreas entre China y ALC, dando nuevas connotaciones a la altura de nuestro tiempo a las vinculaciones sino-latinoamericanas y caribeñas.
Plan de acción
Según el plan de acción 2025-2027 de China-Celac, a partir de 2025 China invita anualmente a 300 miembros de partidos políticos de los Estados miembros de la CELAC a visitar su país, y continuará celebrando el Foro de Partidos Políticos. El Gobierno chino está dispuesto a proporcionar fondos crediticios equivalentes a 66 mil millones de yuanes a los países de ALC para apoyar la cooperación práctica entre China y dichos países en diversos ámbitos.
China otorgará a los Estados miembros de la CELAC un total de 3.500 becas gubernamentales y 10.000 oportunidades de capacitación en China entre 2025 y 2027.
Desde fines del siglo XX con el ascenso de Hugo Chávez en Venezuela hasta hoy día ha habido cuatro ciclos políticos en ALC. En los primeros 14 años tuvimos lo que se llamó la primera “marea rosa”, una gran cantidad de gobiernos en la mayoría de los países de ALC, progresistas, se les llama gobiernos de izquierda y centroizquierda, que luego fue seguido a partir del año 2015 por una ola de gobiernos de derecha. Ahí estuvieron Macri (Argentina), Piñera (Chile), y Pedro Pablo Kuczynski (Perú), Iván Duque (Colombia) y Bolsonaro (Brasil).
Luego vino una segunda “marea rosa”, y ahora estamos viendo este nuevo péndulo girando a la derecha. Ha girado dos veces de izquierda a derecha. Últimamente, con los resultados de las elecciones en segunda vuelta en Perú y Colombia, favoreciendo por márgenes estrechos menores del 1% a Keiko Fujimori y Abelardo de la Espriella, el mapa político de ALC estará dominado por gobiernos de derecha en numerosos países de ALC.
Transformaciones
Es un fenómeno coyuntural pero con transformaciones políticas profundas. Varios factores tanto internos como externos han creado un terreno fértil para este cambio político: el lento crecimiento económico, una ideología de derecha conectada con el malestar social, en torno al tema de la inseguridad y el crimen organizado, los escándalos de corrupción de los gobernantes y el voto de castigo por las promesas incumplidas de los gobiernos de izquierda y la intromisión de EE.UU.
Es de señalar que, en países como Chile, Perú y Colombia, al igual que lo fue antes en Brasil, el auge de la ultraderecha ha creado también un espacio para la izquierda, lo cual ha dado lugar a una polarización ideológica. Aunque la izquierda perdió en estos países, nadie puede decir que quedó mal parada en ninguno de ellos.
En Chile, el triunfo de Kast fue bastante holgado contra la comunista Jeannette Jara (58% a 41%), pero en Perú y Colombia la diferencia entre el candidato de la derecha y el candidato de la izquierda fue sumamente estrecho. Esto significa que podría producirse un giro hacia la izquierda en próximas elecciones. Desde luego, el ejercicio del poder pone a prueba las promesas grandilocuentes y salvadoras que hacen estos líderes de derecha que dicen tener a mano soluciones simples para problemas complejos.
En un tiempo no muy lejano se podrá pasar balance sobre las gestiones de estos gobiernos de ultraderecha y determinar si han sido capaces de responder con efectividad a las necesidades de la gente y aumentar su seguridad y bienestar.
Es ilustrativo el cambio de la posición de Milei hacia China. Durante su campaña electoral, Milei había sido muy crítico del gobierno chino y de la expansión de influencia de Beijing en América Latina. Pero ahora como presidente de Argentina afirmó que Argentina mantiene “muy buena relación comercial” con China, que Argentina busca “comercializar con todos los países del mundo y que “China es un gran socio comercial”.