A pesar del paso del tiempo, la investigación sigue marcada por denuncias de irregularidades, pericias cuestionadas y nuevas líneas de investigación que buscan esclarecer lo sucedido.
El caso conmocionó al país el 29 de julio de 2011, cuando ambas jóvenes fueron halladas sin vida tras haber sido víctimas de un violento ataque. Desde entonces, el expediente atravesó múltiples instancias judiciales, con condenas, absoluciones y fuertes cuestionamientos sobre la forma en que se llevó adelante la investigación.
Uno de los principales impulsores para que la causa no quedara en el olvido es Jean-Michel Bouvier, padre de Cassandre, quien durante estos años sostuvo que la investigación original estuvo plagada de errores y reclamó que se profundice el análisis de pruebas genéticas que, según sostiene, nunca fueron correctamente incorporadas al expediente.
En los últimos meses, la causa experimentó un nuevo impulso con la intervención de una Unidad Fiscal Especializada, que ordenó nuevas pericias sobre muestras biológicas preservadas desde 2011 y promovió una cooperación internacional con laboratorios franceses para aplicar tecnologías de ADN más avanzadas. El objetivo es identificar perfiles genéticos que podrían aportar datos sobre otros posibles responsables del crimen.
La investigación también volvió a poner bajo la lupa presuntas irregularidades cometidas durante la pesquisa inicial, entre ellas la preservación de pruebas, las autopsias y la actuación de algunos efectivos policiales. Incluso existen causas paralelas que analizan posibles falsificaciones y otras maniobras realizadas durante los primeros años de la investigación.
Mientras tanto, familiares de las víctimas insisten en que aún quedan interrogantes sin respuesta y sostienen que la búsqueda de justicia no terminó. Para ellos, las nuevas pericias representan una oportunidad para esclarecer definitivamente uno de los crímenes que más impacto tuvo en la provincia y que continúa siendo un símbolo de la lucha contra la impunidad.