El sueño de meterse entre las mejores selecciones del país llevó al seleccionado femenino U11 de Jujuy hasta la localidad de Esquina, en la provincia de Corrientes. Allí, durante este último fin de semana, las jóvenes promesas del básquet local afrontaron la exigente segunda fase del Campeonato Argentino de Federaciones, un certamen que reúne al futuro del baloncesto nacional y que sirve como termómetro para medir el desarrollo de la disciplina en cada región. Con la ilusión a cuestas y el orgullo de representar a la provincia, el equipo jujeño se midió ante potencias regionales en una cita que, más allá de los números finales, dejó un saldo positivo en términos de maduración deportiva y humana.
La travesía deportiva comenzó el sábado, cuando las dirigidas por la delegación jujeña saltaron al parqué para enfrentar al seleccionado local. Corrientes, haciendo valer su localía y un rodaje competitivo superior, se impuso con autoridad por un marcador de 96 a 30. En este primer encuentro, la diferencia de juego, tanto en el aspecto físico como en la ejecución estratégica, se vio reflejada de manera nítida en el tanteador. Sin embargo, lejos de amilanarse ante la adversidad, las pequeñas basquetbolistas jujeñas tomaron el golpe como un aprendizaje necesario para lo que vendría en la jornada dominical.
El domingo, el destino competitivo puso frente a Jujuy a otro gigante de la disciplina: el seleccionado de Córdoba. En esta ocasión, la historia fue sensiblemente distinta. Tras haber asimilado los nervios del debut y ajustado piezas en el funcionamiento colectivo, Jujuy mostró una versión mucho más competitiva y aguerrida. El partido fue una batalla punto a punto que mantuvo la paridad hasta los instantes finales. Lamentablemente para las aspiraciones jujeñas, el resultado volvió a ser esquivo, cayendo por un ajustadísimo 54 a 51. A pesar de la derrota, el desempeño del equipo dejó un sabor a victoria moral, demostrando que el talento jujeño está en condiciones de pelear de igual a igual ante federaciones históricamente dominantes.
Desde la coordinación del equipo, a cargo de Diego Arena, se puso especial énfasis en que este tipo de participaciones son fundamentales para que las jugadoras adquieran el roce necesario que no siempre se encuentra en la competencia local. «Sirvió para adquirir experiencia», destacaron desde el entorno del seleccionado, entendiendo que el proceso de formación en categorías formativas trasciende los resultados inmediatos. Solo los dos mejores equipos de cada zona logran la clasificación al ansiado Final Four, y aunque en esta oportunidad el pasaje quedó pendiente, el camino trazado invita al optimismo.