Las pensiones continúan siendo uno de los principales desafíos de política pública en América Latina, en un contexto marcado por el envejecimiento de la población, la alta informalidad laboral y las restricciones fiscales. En un artículo difundido por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los especialistas Fabio Bertranou, Guillermo Montt y Andrés Biehl sostienen que las reformas previsionales alcanzan una mayor legitimidad y sostenibilidad cuando se construyen a través del diálogo social y de amplios consensos.
El informe señala que los sistemas de pensiones «reflejan un contrato social entre generaciones» y advierte que las reformas «raramente tienen éxito cuando se centran exclusivamente en indicadores financieros». En ese sentido, remarca que «la confianza importa. También la legitimidad» y plantea que el diálogo social adquiere un papel central al reunir a gobiernos, empleadores y trabajadores para debatir decisiones que afectan a millones de personas durante décadas.
El documento recuerda que la OIT promueve el diálogo social desde su creación y destaca que normas internacionales como el Convenio sobre la Seguridad Social (núm. 102) y la Recomendación sobre los Pisos de Protección Social (núm. 202) consolidaron principios como la seguridad de ingresos en la vejez, la solidaridad entre generaciones y la participación social en la gobernanza de los sistemas de protección social. Asimismo, sostiene que «los sistemas de pensiones no son simplemente mecanismos financieros. Son instituciones sociales que requieren confianza pública y compromiso colectivo».
A partir de las experiencias de Chile, México y Uruguay, el análisis concluye que las reformas previsionales enfrentan mayores dificultades cuando carecen de legitimidad social y que el diálogo permite mejorar la transparencia, comprender las distintas necesidades y construir acuerdos de largo plazo. Según los autores, los tres casos muestran que las reformas duraderas requieren «más que conocimientos técnicos» y necesitan mecanismos que permitan «escuchar y conciliar intereses y perspectivas diversas».
Finalmente, la publicación sostiene que el futuro de las pensiones en América Latina estará condicionado por los cambios demográficos, económicos y laborales, por lo que será necesario combinar sostenibilidad financiera con solidaridad.