Perfil de Keiko Fujimori, presidenta electal del Perú: trayectoria política, investigaciones, controversias y postulaciones

Durante su vida política ha enfrentado investigaciones fiscales por presuntos aportes ilícitos de campaña, procesos judiciales prolongados y decisiones clave del Tribunal Constitucional

Los resultados de la segunda vuelta electoral de 2026 colocan a Keiko Fujimori Higuchi como la ganadora y virtual presidenta de la República del Perú. En su cuarta postulación presidencial, la lideresa de Fuerza Popular logró imponerse a su contrincante Roberto Sánchez y superarlo por un margen cercano a los 50 mil votos en el conteo oficial.

La hija del expresidente Alberto Fujimori ha sido un personaje activo en la política peruana desde su adolescencia, acumulando más de tres décadas de presencia pública entre cargos institucionales, campañas electorales, liderazgo partidario y controversias judiciales.

Keiko Fujimori nació el 25 de mayo de 1975 en Lima y es la hija mayor de cuatro hermanos. Su ingreso a la vida pública se produjo durante la campaña presidencial de su padre en 1990, cuando Alberto Fujimori inició su ascenso político en el Perú, lo que la expuso desde muy joven al entorno mediático y a la dinámica del poder estatal.

En 1994, a los 19 años, asumió el rol de primera dama tras la separación de sus padres, convirtiéndose en la primera dama más joven de América, luego de que su madre, Susana Higuchi, fuera apartada del cargo en medio de tensiones políticas y denuncias públicas contra el gobierno. Desde Palacio de Gobierno, Keiko cumplió funciones protocolares y representativas mientras continuaba sus estudios universitarios.

En el plano académico, cursó estudios de Administración en la Universidad de Columbia (Estados Unidos) y posteriormente obtuvo un MBA en la Universidad de Stanford, formación que reforzó su perfil técnico en gestión. En noviembre del 2000, aún en el país, fue testigo directo de la crisis final del gobierno de su padre, quien renunció desde Japón tras el colapso político del régimen fujimorista.

Keiko Fujimori inició su carrera electoral en el proceso de 2006, cuando fue elegida congresista por la coalición fujimorista. En esa elección obtuvo más de 600 mil votos preferenciales, convirtiéndose en la parlamentaria más votada del país, un hecho que consolidó su presencia en la política nacional desde el inicio de su trayectoria legislativa.

Durante su paso por el Congreso (2006-2011), integró diversas comisiones ordinarias, con énfasis en temas sociales, mujer y desarrollo agrario. También ejerció funciones de vocera de su bancada, en un contexto en el que el fujimorismo buscaba reinsertarse políticamente tras la caída del régimen de su padre.

Su desempeño legislativo coincidió con la reorganización del espacio político fujimorista, que empezaba a reconstruirse como fuerza partidaria con proyección nacional, sentando las bases para su posterior liderazgo presidencial.

Keiko Fujimori postuló a la presidencia en 2011, 2016 y 2021, alcanzando la segunda vuelta en las tres ocasiones, pero sin lograr la victoria. En 2011 perdió frente a Ollanta Humala; en 2016 ante Pedro Pablo Kuczynski; y en 2021 frente a Pedro Castillo.

En 2011 lideró la fórmula de Fuerza 2011, y posteriormente consolidó la estructura partidaria que derivaría en Fuerza Popular, organización que formalizó su liderazgo en 2013. En 2016, aunque fue derrotada en el balotaje, su partido obtuvo una amplia mayoría en el Congreso, lo que le permitió ejercer una fuerte influencia política en el escenario nacional.

Durante el periodo posterior a 2016, Fuerza Popular tuvo un rol central en la crisis política entre el Ejecutivo y el Legislativo, incluyendo procesos de vacancia presidencial y tensiones institucionales. En 2021, su tercera candidatura estuvo marcada por una elección altamente polarizada y por denuncias de presuntas irregularidades en el conteo, que fueron desestimadas por las autoridades electorales.

Desde 2017, Keiko Fujimori enfrentó investigaciones del Ministerio Público en el denominado caso Odebrecht, específicamente el expediente conocido como “Caso Cócteles”, por presuntos aportes ilícitos a sus campañas electorales de 2011 y 2016. La Fiscalía la acusó de lavado de activos y solicitó penas superiores a 30 años de prisión.

En el marco de este proceso, fue detenida preventivamente en 2018, situación que generó amplio debate político y jurídico en el país. Posteriormente fue liberada tras decisiones judiciales que cuestionaron la proporcionalidad de la medida. Durante estos años, Fujimori sostuvo que el proceso tenía motivación política y negó las acusaciones en su contra.

En octubre de 2025, el Tribunal Constitucional declaró fundado un recurso presentado por su defensa y anuló actuaciones clave del proceso, al considerar que la figura penal aplicada no correspondía al periodo de los hechos investigados, lo que dejó sin efecto la principal causa en su contra vinculada a este caso.