El predio de Ezeiza fue testigo de un verdadero cimbronazo que marca el inicio de una nueva era en River Plate. En un clima enrarecido y bajo las órdenes de Eduardo Coudet, el plantel profesional puso en marcha los trabajos de cara al segundo semestre, pero lo hizo en medio de una reestructuración de una magnitud pocas veces vista en la historia reciente de la institución. Entre refuerzos que llegan, referentes que se marchan y una lista de «borrados» que asombra, el «Chacho» intenta darle forma a un equipo que tendrá su prueba de fuego en una exigente pretemporada en Europa.
La noticia más positiva de la jornada fue la aparición de Mauro Arambarri. El mediocampista uruguayo de 30 años se realizó la revisión médica y se convirtió en la cara nueva de este ciclo. La dirigencia acordó la compra de la totalidad de su pase en seis millones de euros, repartidos equitativamente entre el Getafe de España y el jugador junto al club Boston River. Arambarri llega con un ritmo envidiable: disputó 37 de los 38 partidos de la última liga española, donde fue pieza clave para clasificar a su equipo a la Conference League. «En este club hay que ganar y eso me motiva muchísimo», declaró el volante, quien admitió que el llamado permanente de Coudet fue determinante para convencerlo de cruzar el Atlántico tras una década en el fútbol europeo.
Sin embargo, el arribo del uruguayo es solo una pieza en un rompecabezas que ha perdido muchísimas partes. El club emitió un comunicado oficial, minutos antes del debut de la Selección Argentina en el Mundial, confirmando que hasta 17 futbolistas no formarán parte del proyecto para la segunda mitad del año. Esta «limpieza» incluye nombres de peso que deberán buscarse club o entrenar marginados a partir del lunes. Entre los marginados se encuentran Paulo Díaz, Maximiliano Meza, Germán Pezzella, Maximiliano Salas, Fabricio Bustos, Alex Woiski y Giuliano Galoppo, además de los juveniles Ian Subiabre y Santiago Lencina. A ellos se suman Kevin Castaño y Matías Galarza (actualmente en el Mundial con Colombia y Paraguay), y la interrupción de los préstamos de Matías Viña y Kendry Páez.
La estrategia de Coudet y la secretaría técnica, encabezada por el español Pablo Longoria, incluye un segundo grupo de futbolistas: los «negociables». Son cuatro jugadores que viajarán este sábado a la pretemporada en Alicante, España, pero que tienen el cartel de transferencia disponible si llega una oferta convincente. El caso más llamativo es el de Lucas Martínez Quarta. El capitán del último semestre, apuntado por errores puntuales y dueño de uno de los contratos más altos, podría salir si la dirigencia logra «hacer caja». En una situación similar se encuentra Facundo Colidio, quien tras tres años de altibajos y pese a su reciente gol en la final ante Belgrano, siente que su ciclo en Núñez está cumplido. La lista de transferibles que viajan la completan el arquero Ezequiel Centurión, que busca minutos ante la titularidad de Santiago Beltrán y Franco Armani, y el defensor Lautaro Rivero, que bajó su rendimiento tras un gran 2025.
Ante este éxodo masivo, el plantel que Coudet tiene hoy a disposición es extremadamente corto: apenas 17 profesionales iniciaron las prácticas, sumando a los lesionados Juan Carlos Portillo y Agustín Ruberto. El arco cuenta con Armani y Centurión; la defensa con Ulises Giménez, Martínez Quarta, Tobías Ramírez, Lautaro Rivero, Marcos Acuña y Facundo González; el medio con Aníbal Moreno, Fausto Vera, Lucas Silva, Tomás Galván, Juan Cruz Meza, Lautaro Pereyra y el recién llegado Arambarri; mientras que la delantera solo tiene a Colidio y Sebastián Driussi. Por esta razón, el DT se verá obligado a subir a varios juveniles de la Reserva para completar la delegación que volará a Europa.