Sin Ánder Herrera ni Cavani y con decisiones fuertes de arranque.
El plantel de Boca regresó ayer por la mañana a los entrenamientos luego de 20 días de descanso y con Rodolfo Arruabarrena como nuevo director técnico en lugar de Claudio Úbeda. De esa manera, el Vasco puso en marcha su segundo ciclo como entrenador en el club.
Ya de arranque les comunicó a Marcelo Weigandt, Juan Barinaga, Agustín Martegani y Lucas Janson que no serán tenidos en cuenta y que deberán buscar una salida. Por otro lado la dirigencia que encabeza Juan Román Riquelme inició negociaciones formales para sumar a Jhohan Romaña y Sebastián Villa.
Los trabajos se harán en el predio que la institución tiene en Ezeiza: hasta el momento se definió que sea en doble turno hasta el sábado y por la mañana del domingo. Entre las novedades más importantes aparecen las salidas de Ánder Herrera y Edinson Cavani, quienes ya rescindieron sus contratos.
Mientras evalúa a los jugadores, Arruabarrena sumó como permanentes a los juveniles Dylan Gorosito, Camilo Rey Domenech y Leonel Flores. En principio, en el mercado de pases buscará un arquero, un defensor central, un lateral derecho, un mediocampista creativo, un extremo y un centrodelantero.
El flamante entrenador todavía no firmó su vínculo y cuando lo haga llegará la presentación oficial, que podría ser durante la jornada del jueves. Más allá de esto, el Vasco y su cuerpo técnico trabajan desde hace varios días en el predio con especial foco en los partidos que disputaron las divisiones inferiores.
Sebastián VIlla: ¿se baja o es para presionar?
El Xeneize se retiró formalmente de la negociación por el colombiano tras hacer una segunda oferta verbal de poco más de seis millones de dólares, que Independiente Rivadavia rechazó nuevamente. Sin embargo, el movimiento podría ser una jugada de presión para que el club mendocino baje el precio y para que el propio jugador apriete desde adentro para ser vendido.
Boca se bajó de la negociación por Sebastián Villa, al menos en la superficie. El Xeneize comunicó que la segunda oferta verbal de poco más de seis millones de dólares fue la última y que no mejorará el número. Sin embargo, se puede leer el movimiento como una estrategia de presión: al retirarse, los de La Ribera buscan que Independiente Rivadavia ceda en el precio y, al mismo tiempo, que el colombiano apriete desde adentro del club mendocino para que lo dejen ir. Una táctica para forzar la negociación desde otro ángulo, sin poner más dinero sobre la mesa.
La brecha entre las partes nunca pudo cerrarse. El elenco mendocino exigía entre ocho y nueve millones de dólares en efectivo por el pase total del colombiano, sin jugadores a cambio. La primera oferta del Xeneize había incluido cuatro millones más el pase de Marcelo Weigandt, algo que el club cuyano rechazó de plano. La segunda propuesta, ya solo en dinero y por un valor de poco más de seis millones, tampoco alcanzó. Y Juan Román Riquelme y compañía decidieron no seguir subiendo.
El presidente Daniel Vila había sido claro desde el primer momento: no le iba a «cortar la carrera» a Villa, pero tampoco lo dejaría ir por cualquier precio. La cláusula de rescisión estaba fijada en diez millones y el club no cedió en su postura de no aceptar jugadores ni bajar demasiado del número pretendido.
Villa había hecho fuerzas internamente para concretar el regreso. Los guiños en redes sociales con corazones azul y amarillo, los contactos informales con Riquelme y el deseo declarado de volver a La Bombonera generaron expectativa.