El bloqueo de las carreteras que realizan la Central Obrera Boliviana (COB) y la Federación de Campesinos Tupac Katari no solo perjudica a empresarios y exportadores, sino a familias indígenas que no están pudiendo desarrollar su actividad económica debido al cerco a los mercados.
El capitán grande del pueblo indígena Weenhayek y presidente de la Organización de Capitanías Weenhayek de Tarija (Orcaweta), Francisco Pérez Nazario, manifestó su preocupación por las pérdidas económicas que están registrando las familias que se dedican a la pesca en el río Pilcomayo. Y es que debido a los bloqueos que se registra en La Paz, Cochabamba y Chuquisaca, la venta de sábalo ha bajado considerablemente.
La autoridad indígena aseguró que la comercialización del pescado sufrió una reducción cercana al 50 por ciento, afectando directamente a cientos de familias que dependen de esta actividad económica durante la temporada de pesca. Pérez remarcó que actualmente muchos transportistas dudan en salir a las carreteras por temor a quedar atrapados en medio de los conflictos sociales y perder toda su inversión.
El capitán grande explicó a Noticias El Chaqueñito Bolivia que el sábalo del Pilcomayo es distribuido hacia varios mercados del país, como Tarija, Cochabamba, Santa Cruz y La Paz, pero los bloqueos impiden que los cargamentos lleguen con normalidad a sus destinos. Indicó que los camiones de alto tonelaje que trasladan entre 10 mil y hasta 35 mil unidades de pescado son los más perjudicados, ya que gran parte de la producción está destinada al norte del país y no únicamente al departamento de Tarija.
“Nosotros nos sentimos bien afectados en esta situación. Ahora más aún que está apareciendo nuevamente el cardumen y con todo este bloqueo las movilidades no llegan al norte”, expresó la autoridad indígena, lamentando que el producto pueda perderse debido a las dificultades en el transporte.
El dirigente también cuestionó la continuidad de las medidas de presión y afirmó que, según la información que manejan, la Ley 1720 ya fue abrogada por el Gobierno, por lo que considera que los bloqueos deberían ser levantados.
“Yo creo que ya no tendría sentido seguir bloqueando, porque ese era el motivo de la movilización”, afirmó Pérez, al recalcar que los conflictos no solo perjudican al sector pesquero, sino también a los productores de hortalizas, verduras, ganado y otros alimentos perecederos que corren el riesgo de echarse a perder en las carreteras.
El representante Weenhayek sostuvo que la situación genera preocupación en el Chaco boliviano, debido a que la pesca es una actividad estacional y cualquier paralización afecta la economía de las familias indígenas que dependen de la venta del pescado del Pilcomayo.