Mirko Sokol, comandante General de la Policía, informó que se han identificado 150 puntos de bloqueos en el país. Aseguró que, desde la Institución Verde Olivo, se desplazaron al menos 1.500 efectivos para resguardar la seguridad y evitar hechos vandálicos.
«Tenemos más de 150 puntos de bloqueo a nivel nacional», disparó Sokol, en contacto con los medios este martes.
La cifra difiere ostensiblemente del mapa de transitabilidad que a diario actualiza la Administración Boliviana de Carreteras (ABC). Esta institución marca en su mapa los tramos de carretera afectados por bloqueos de manera genérica, mientras que la Policía desglosa y puntualiza de manera más detallada estos puntos. Es así que la institución caminera refleja un bloqueo en Guarayos y otro en San Julián, por ejemplo; mientras que la Policía reporta dos puntos de bloqueo en San Julián, que están distanciados por una distancia de poco más de 1.000 metros. Otro tanto ocurre en Guarayos. Así se explica el incremento de puntos de bloqueo reportados por la institución policial.
Agregó que «en los departamentos donde no tenemos bloqueos son Beni, Pando, Tarija y Chuquisaca, pero lo que pasa es que cualquier bloqueo en alguna ruta troncal afecta a diferentes departamentos. Así en el departamento no haya bloqueo, igual es afectado».
El uniformado lamentó los hechos de violencia que han dejado heridos tanto en las filas de la Policía como entre los manifestantes y hasta en la sociedad civil.
«La violencia con la que se ha ejercido a los servidores públicos policiales que solamente cumplen con su misión constitucional y llamamos a la reflexión y a la cordura a todos esos grupos radicales que han generado este tipo de hechos violentos», apuntó a tiempo de remarcar que actualmente hay desplazados 1.500 servidores policiales en diferentes puntos; «simplemente para garantizar que no existan hechos vandálicos, que no exista deterioro a bienes del Estado, a los bienes particulares y mucho menos agresión a los ciudadanos que se ha visto en algunos de los movimientos sociales, de las manifestaciones, que se ha agredido a gente totalmente inocente».
Bolivia lleva 26 días de manifestaciones, protagonizadas principalmente por sectores afines a la Central Obrera Boliviana (COB) en el departamento paceño. Al inicio exigían la abrogación de la Ley 1720, misma que fue abrogada días después; luego pedían incremento salarial, pero se les explicó que no habían recursos para atender la demanda; y por último también exigían por la reparación de los daños provocados por la gasolina desestabilizada, que también fue atendido.
En cuestión de días, las medidas de presión se centró en una sola demanda, la renuncia del presidente Rodrigo Paz.