Sectores de La Paz, El Alto, Santa Cruz, Tarija y los Yungas exigen soluciones urgentes para evitar el colapso de la actividad económica y el abastecimiento.
Los efectos de los bloqueos carreteros ya se sienten en distintos puntos del país. Mientras las protestas y medidas de presión continúan, productores, comerciantes, transportistas y empresarios comenzaron a reportar graves pérdidas económicas, problemas de abastecimiento y una creciente desesperación por la paralización de rutas estratégicas.
En la provincia Sud Yungas, dirigentes y productores decidieron declararse en estado de emergencia y expresaron su rechazo a los bloqueos impulsados por sectores afines a los “ponchos rojos”, la Csutcb y la COB. Según denunciaron, las movilizaciones afectan directamente la economía regional y ponen en riesgo el sustento diario de cientos de familias yungueñas.
“Nosotros solo queremos trabajar de manera pacífica”, manifestaron representantes del sector, preocupados por las dificultades para trasladar productos y mantener activa la actividad comercial.
La situación también golpea con fuerza a El Alto. Luego de más de dos semanas de paralización, choferes de base de varios distritos decidieron desconocer el instructivo de repliegue emitido por su federación y retomaron parcialmente el servicio de transporte público.
La decisión respondió principalmente a las pérdidas económicas acumuladas durante los días de conflicto. “Necesitamos volver a trabajar”, señalaron algunos transportistas, mientras el transporte comenzaba a normalizarse en distintos sectores alteños.
La desesperación también se hizo visible entre comerciantes de la Feria 16 de Julio, quienes realizaron un mitin con banderas y globos blancos para pedir el fin de los conflictos y la reactivación económica. Entre lágrimas, varios gremiales denunciaron que ya comenzaron a consumir su propio capital para poder alimentar a sus familias.
La preocupación se extiende al sector productivo. En San Julián, Santa Cruz, productores agrícolas y viajeros reportaron un escenario de incertidumbre tras 12 días consecutivos de bloqueo. Un productor de papaya de Concepción aseguró haber perdido la esperanza en una pronta solución y denunció que la fruta comienza a deteriorarse por la imposibilidad de transportarla hacia mercados como La Paz.
“Estoy rematando a dos bolivianos con tal de recuperar algo. En La Paz esta misma papaya se vende a 20 bolivianos”, lamentó.
En las carreteras también permanecen detenidas numerosas cisternas cargadas con combustible con destino al Beni. Los conductores alertaron sobre el riesgo de evaporación del carburante y pidieron un cuarto intermedio humanitario para continuar su recorrido y evitar mayores pérdidas.
Desde Tarija, el presidente de la Cámara Agropecuaria Industrial, Fernando Galarza, advirtió que los bloqueos están generando serias afectaciones al aparato productivo nacional, especialmente al sector agrícola, debido a las dificultades para distribuir alimentos hacia mercados clave como La Paz y El Alto.
El impacto económico comienza a reflejarse en cifras. El Colegio de Profesionales del Comercio Exterior reportó hasta 2.400 toneladas de carga detenidas por punto de bloqueo, mientras que despachantes aduaneros de La Paz calculan pérdidas superiores a los 60 millones de dólares por día.
El agro también reporta severas afectaciones. Anapo estima pérdidas de hasta cuatro millones de dólares diarios y el sector avícola calcula daños económicos de ocho millones de bolivianos por jornada. Además, cerca de 7.000 camiones permanecen varados en diferentes rutas del país.
En Caranavi, empresarios y emprendedores denunciaron estar “al borde del colapso” por la falta de insumos, la caída de ingresos y la imposibilidad de sostener salarios. Algunos incluso confirmaron la reducción de personal debido a la crisis.
Mientras tanto, el conflicto continúa escalando y la incertidumbre crece entre sectores productivos y familias que dependen del movimiento constante de mercadería y del trabajo diario para sobrevivir.