En una tarde de emociones encontradas y mucho nerviosismo en las tribunas, Gimnasia y Esgrima de Jujuy no pudo quebrar la resistencia de Deportivo Maipú y terminó repartiendo puntos tras igualar 1 a 1 en el Estadio 23 de Agosto. Por la décima segunda fecha de la Zona B del campeonato de la Primera Nacional, el equipo conducido tácticamente por Pellerano mostró carácter para reponerse de un golpe temprano, aunque careció de la eficacia necesaria para quedarse con la victoria, incluso habiendo gozado de un penal a favor y superioridad numérica durante gran parte del complemento.
Sin embargo, el sabor agridulce del empate se transformó en un alivio parcial al conocerse los resultados de la jornada: la derrota de Tristán Suárez le permite al conjunto jujeño seguir mirando a todos desde arriba, conservando el liderazgo de la Zona B.
Desde el pitazo inicial, las intenciones de ambos bandos quedaron expuestas sobre el césped del «23». Gimnasia, fiel a su condición de local y puntero, intentó adueñarse del trámite del partido apostando por la movilidad de sus hombres de ofensiva, buscando desarticular el bloque defensivo mendocino sin posiciones fijas. Por su parte, el Deportivo Maipú de Mariano Echeverría se plantó con inteligencia para salir de contragolpe, aprovechando cualquier error en la salida del «Lobo».
Ese error no tardó en llegar. Apenas se jugaban 5 minutos de la primera etapa cuando un despeje corto de Dematei dejó la pelota viva en las inmediaciones del área. Marcelo Eggel, atento a la jugada, capturó el rebote y sacó un potente disparo «como venía». El balón picó antes de llegar a la posición de Álvarez, descolocando al guardameta local, y se coló en el arco para marcar el 1 a 0 parcial.
El golpe despertó la reacción de Gimnasia. Con más voluntad que claridad, el equipo jujeño empezó a empujar. Molina envió un centro preciso al área que Minervino logró conectar de cabeza, pero el remate se fue rozando el poste. Maipú, no obstante, seguía siendo peligroso en las transiciones rápidas; Saccone tuvo en sus pies el segundo tras un cambio de ritmo letal, pero su disparo cruzado se perdió por muy poco junto al poste izquierdo. Antes del descanso, Menéndez y nuevamente Minervino tuvieron sus chances, pero la falta de puntería mandó al Lobo al vestuario en desventaja.
En el complemento, la actitud de Gimnasia fue otra. El equipo salió con una convicción renovada y rápidamente puso en aprietos a Galardi, la gran figura de la tarde. Un tiro de Cachi que el arquero logró desviar y un remate alto de Dematei tras una proyección ofensiva fueron los avisos de lo que vendría.
A los 11 minutos se produjo la jugada más polémica del encuentro. El árbitro sancionó un penal muy dudoso de De La Reta sobre Minervino que desató las protestas de todo el banco mendocino. Lazarte asumió la responsabilidad de la ejecución, pero su remate hacia la derecha fue contenido magistralmente por Galardi, quien adivinó la intención y mantuvo su valla invicta momentáneamente. La tensión aumentó segundos después cuando De La Reta, protagonista del penal, vio la tarjeta roja por doble amarilla en una acción calificada como «increíble» por los presentes.
Con un hombre de más, Pellerano movió piezas y el Lobo terminó jugando con una línea de tres en el fondo para asfixiar al «Cruzado». El dominio se tradujo finalmente en el marcador tras un centro medido de Lazarte —reivindicándose tras el penal—termina convirtiendo la igualdad.
Con el pitazo final, Deportivo Maipú celebró un punto valioso que estira su invicto bajo el mando de Echeverría y ya piensa en su visita a Temperley. Para Gimnasia, queda el análisis de las oportunidades perdidas, pero con la tranquilidad de que, en una categoría tan dura como la Primera Nacional, sumar siempre ayuda a mantenerse en la cima cuando los perseguidores no logran dar el zarpazo.