Alemania busca depender menos de EE.UU. y más de Europa para defenderse de Rusia

El ministro de Defensa de Alemania, Boris Pistorius, confirmó lo que ya todos preveían: Alemania pretende depender menos de Estados Unidos y más de Europa para disuadir la creciente amenaza rusa.

“Estamos desarrollando la Bundeswehr hasta convertirla en el ejército convencional más fuerte de Europa. A corto plazo, estamos aumentando nuestra defensa y resiliencia, a medio plazo aspiramos a un aumento significativo de las capacidades generales y a largo plazo estableceremos la superioridad tecnológica”, anunció el funcionario.

Actualmente, Estados Unidos sigue siendo indispensable para la OTAN. Sin embargo, tanto la retórica agresiva de Donald Trump contra Europa (lo que incluye su intención de anexar Groenlandia) como la estrategia de Washington de apuntar cada vez más hacia el Indo-Pacífico, están generando un cambio de perspectiva en el Viejo Continente. Por ello, ante la creciente amenaza rusa, se espera que Alemania asuma una mayor responsabilidad dentro de la OTAN, no solo cumpliendo los objetivos de capacidad, sino también desempeñando un papel central en la defensa del continente y facilitando las operaciones aliadas.

“La estrategia militar de la Bundeswehr responde a la cuestión fundamental de cómo Alemania disuade dentro de la alianza y, si es absolutamente necesario, libra la guerra en defensa”, decía el documento de Pistorius, quien enmarcó la estrategia como una respuesta a un entorno de amenazas cada vez más significativo marcado por la guerra de Rusia en Ucrania y la creciente inestabilidad global. “Debemos ser capaces de defendernos”, dijo Pistorius, describiendo la reforma como una ruptura con décadas de suposiciones en tiempos de paz. “Rusia está creando las condiciones para un ataque militar contra los estados de la OTAN”, decía la estrategia.

El documento marca la culminación de un cambio de varios años en la política de defensa alemana desde la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia en 2022, transformando la voluntad política de rearmarse hacia una doctrina militar concreta. Ese cambio incluyó un fondo especial de 100.000 millones de euros para la Bundeswehr, reformas para aflojar el freno constitucional de la deuda en el gasto en defensa, reformas aceleradas en la adquisición y un sistema de servicio militar renovado para ampliar el número y las reservas de tropas.

La reconsideración de la política de defensa alemana se centra en un aumento gradual del poder militar que se extiende durante la próxima década. En la primera fase, hasta 2029, el enfoque está en “maximizar rápidamente” la preparación y la resistencia — básicamente preparar a la Bundeswehr para luchar y mantener operaciones con poca antelación.

La segunda fase, que se extiende hasta 2035, se centra en una expansión estructurada de capacidades en todos los ámbitos, alineada con los objetivos de la OTAN. La fase final, que se extiende hacia 2039, pretende transformar la Bundeswehr en un ejército tecnológicamente avanzado basado en la innovación y las capacidades futuras.

Junto a esta acumulación, la estrategia supone un cambio doctrinal alejándose de estructuras rígidas de fuerzas hacia un enfoque más flexible. En lugar de definir el ejército por el número de tanques o aviones, se instruye a los planificadores para que se centren en los “efectos” que la Bundeswehr debe lograr — desde ataques de largo alcance hasta defensa aérea y antimisiles. El plan también contempla una gran expansión de personal, con el objetivo de una fuerza de al menos 460.000 soldados activos e inactivos. Actualmente, hay alrededor de 185.000 soldados en servicio activo en el ejército alemán.