El dirigente de la Confederación Sindical de Choferes de Bolivia, Víctor Tarqui, confirmó este miércoles que el sector está en estado de emergencia a nivel nacional y advirtió que no se descarta un paro si el Gobierno no atiende sus demandas vinculadas al abastecimiento de combustibles y al estado de las carreteras.
“El autotransporte ya no puede aguantar. Hemos tenido suficientes problemas con la gasolina, su mala calidad, la falta de diésel y el mal estado de las carreteras”, señaló el dirigente, al anticipar que este fin de semana se convocará a un ampliado nacional para definir medidas de presión.
Según explicó, la situación ha llegado a un punto límite para el sector, que en los últimos meses ha enfrentado dificultades recurrentes para acceder a combustibles, además de operar en condiciones viales que —asegura— incrementan costos y riesgos.
“Ya no nos podemos engañar. Hemos estirado la liga hasta donde se ha podido”, afirmó.
Tarqui sostuvo que los dirigentes ya no tienen margen para contener el malestar de las bases, por lo que el ampliado será “determinante” y derivará en decisiones “contundentes y duras”. Entre las opciones en análisis, el paro nacional no está descartado.
El encuentro, que se prevé realizar en Cochabamba para facilitar la participación de delegaciones de todo el país, definirá la fecha y el tipo de medidas que asumirá el sector. No obstante, el dirigente dejó abierta la posibilidad de ajustar la sede según la coordinación interna.
El conflicto se produce en un contexto marcado por quejas recurrentes de distintos sectores productivos y de transporte sobre el suministro de diésel y gasolina. A esto se suma el deterioro de la red vial en varias regiones, que ha sido motivo de reclamos constantes.
Desde el sector del transporte advierten que, de no existir respuestas concretas, las medidas podrían escalar en los próximos días. “Ya no hay condiciones para seguir trabajando así”, insistió Tarqui.