El mundo River amaneció ayer en un silencio poco habitual. Tras la dolorosa derrota sufrida en el Superclásico ante Boca Juniors, el director técnico Eduardo Coudet tomó la determinación de conceder una jornada de descanso a sus dirigidos. La decisión, orientada a descomprimir la tensión lógica que genera un traspié de esta magnitud, marca el inicio de una semana que será determinante para las aspiraciones del club de Núñez en el Torneo Apertura de la Liga Profesional de Fútbol.
La caída por 1-0 en el Monumental, sellada por un gol de penal del mediocampista Leandro Paredes, caló hondo no solo en la tabla de posiciones, sino también en el ánimo del grupo. Fue un partido donde el «Millonario» no logró encontrar su identidad y mostró una de sus versiones más deslucidas en lo que va del certamen. El fin del invicto Para Eduardo Coudet, el resultado del domingo representó un quiebre en su estadística personal. Se trató de su primera derrota desde que asumió la conducción técnica de River Plate. Hasta el cruce con el eterno rival, el «Chacho» ostentaba un registro impecable de seis victorias y apenas un empate, números que habían ilusionado a la parcialidad riverplatense con una hegemonía absoluta en la Zona B.
Sin embargo, más allá del resultado final, lo que más preocupa al cuerpo técnico es la «pobre imagen» que dejó el equipo en el campo de juego. Según el análisis post-partido, River careció de fluidez y ni siquiera en los minutos finales, impulsado por la desesperación de alcanzar la igualdad, logró hilvanar situaciones claras de peligro frente al arco rival.
Mirando hacia el futuro y la tabla A pesar de la amargura, el panorama numérico no es desolador. River se mantiene en la pelea directa por la cima, ubicándose en el segundo puesto de la Zona B con 26 unidades. La atención de los hinchas jujeños y de todo el país estuvo puesta ayer en el duelo entre el líder, Independiente Rivadavia de Mendoza (29 puntos), y Banfield. La diferencia de tres puntos mantiene al «Millonario» con las chances intactas, pero con un margen de error que se ha reducido drásticamente. El plantel regresará a los entrenamientos hoy en el predio de Ezeiza . La planificación ya apunta al próximo sábado 25 de abril, cuando River deba viajar a la «Feliz» para enfrentarse a Aldosivi de Mar del Plata por la decimosexta fecha. Será una prueba de carácter para un equipo que necesita demostrar que la derrota ante Boca fue solo un accidente en el camino y no el inicio de una crisis futbolística.