En el fútbol, suele decirse que lo más difícil no es llegar, sino mantenerse. Sin embargo, para Hernán Pellerano, la victoria contundente obtenida recientemente por Gimnasia y Esgrima de Jujuy no es un techo, sino un punto de partida necesario para las aspiraciones del «Lobo» en el actual certamen de la Primera Nacional. Con la autoridad que le confiere un planteo táctico que salió a la perfección, el entrenador albiceleste brindó definiciones claras sobre la identidad que busca imprimirle a su equipo en una categoría donde los errores se pagan caro.
El clima en el vestuario local tras el pitazo final reflejó el desahogo de un grupo que buscaba ratificar su funcionamiento con un resultado abultado. Pellerano, lejos de caer en el conformismo, utilizó la victoria para trazar una línea de exigencia hacia el futuro. El técnico subrayó que lo vivido en la última jornada fue una victoria «contundente», destacando la jerarquía del rival, al que describió como un conjunto que posee «grandes jugadores».
Para el DT, la clave del éxito radicó en la ejecución: «Hicimos un muy buen planteo y los jugadores hicieron un papel espectacular», afirmó con seguridad. La frase que más resonó en las instalaciones del club fue, sin duda, la que define la filosofía de trabajo de este cuerpo técnico: “De ahora en adelante este es el piso que el equipo debe tener”. Con estas palabras, Pellerano busca erradicar la irregularidad que suele afectar a los equipos en la segunda división del fútbol argentino. Para el estratega del «Lobo», el rendimiento alcanzado en este último compromiso no debe ser una excepción, sino el estándar mínimo de entrega y despliegue futbolístico que el hincha jujeño espera ver en cada presentación, ya sea en el Estadio 23 de Agosto o en condición de visitante.
Uno de los pilares de este «piso» de rendimiento es la intensidad. El técnico hizo hincapié en que su plantel siempre juega con esa característica y, lo que es más importante, se siente «cómodo de esa manera». Esta comodidad en el despliegue físico y en la presión constante sobre el rival es, según sus palabras, algo «fundamental» para sostener las pretensiones de ascenso y competitividad. En un fútbol cada vez más físico, Pellerano entiende que la superioridad técnica solo se traduce en resultados si va acompañada de una dinámica que no permita respirar al adversario.
La realidad de la Primera Nacional no es ajena al análisis del entrenador. Con la experiencia de quien conoce los rincones de la categoría, Pellerano señaló que se compite en una división «muy dura», donde el contexto muchas veces conspira contra el buen juego
. Las canchas difíciles, los viajes largos y los planteos defensivos de los rivales hacen que, en ocasiones, el brillo futbolístico se vea opacado por la fricción. «No siempre se puede jugar bien», admitió con honestidad
.
Sin embargo, esa dificultad no es una excusa para detener la evolución del equipo. El conductor táctico del «Lobo» recalcó que el grupo «trabajará para seguir por este camino de crecimiento». La intención es clara: construir un equipo sólido que, incluso en los días donde el fútbol no fluye con naturalidad, mantenga esa intensidad que ya se ha vuelto el sello distintivo de su gestión.
La victoria no solo dejó tres puntos en la tabla, sino también una sensación de comunión entre el equipo y su parcialidad. El «papel espectacular» que cumplieron los jugadores según Pellerano es el resultado de una semana de trabajo donde se estudiaron minuciosamente las virtudes y defectos del oponente. El reconocimiento del técnico hacia sus dirigidos es total, pero el mensaje subliminal es que la guardia no se puede bajar.
Para Gimnasia de Jujuy, el camino hacia los puestos de vanguardia requiere de una regularidad casi quirúrgica. Con el «piso» ya establecido por Pellerano, el desafío ahora es elevar el techo. El «Lobo» ha demostrado que tiene las herramientas y el carácter para doblegar a rivales de jerarquía; ahora le toca demostrar que puede hacer de esa contundencia una costumbre. La provincia se ilusiona con un equipo que, bajo la tutela de Pellerano, parece haber encontrado finalmente la brújula para transitar con paso firme la siempre laberíntica Primera Nacional.