Fundado el 18 de marzo de 1931, el “albiceleste” supo construir, a lo largo de casi un siglo, una trayectoria que lo posiciona como protagonista permanente dentro del fútbol argentino.
El Club Gimnasia y Esgrima de Jujuy cumple 95 años y lo hace en un escenario de madurez institucional. Lejos de las improvisaciones, la entidad albiceleste atraviesa un proceso de expansión estratégica, con el ambicioso objetivo de unificar a la «gran familia» en un predio social y deportivo propio que se convierta en el «corazón del club», según definición del presidente «lobo», Walter Morales.
En el plano futbolístico, la meta de volver a Primera División es inequívoca. Sin embargo, la dirigencia aplica una máxima heredada de los viejos conductores de la institución: «Para ascender, hay que tener tres o cuatro años las barbas en remojo».
«Bajo esta premisa de afianzar el camino antes de dar el salto, transitamos el tercer año consecutivo de consolidación deportiva, manteniendo una estructura profesional que prioriza el orden», indicó el alto dirigente.
A pesar de la compleja situación financiera que golpea al país y al fútbol argentino, el «lobo» logró derribar prejuicios. «Todavía hay quienes piensan que por venir a Jujuy deben cobrar más, cuando en realidad el costo de vida aquí es más bajo que en Buenos Aires», comentó Morales y puntualizó que «gracias a una gestión con estabilidad financiera y cumplimiento, el club logró contratar profesionales altamente competitivos que valoran la seriedad del proyecto por encima de las promesas de difícil cumplimiento».
Por otra parte, puntualizó que «la realidad económica actual exige agudizar el ingenio para mantener las puertas del club abiertas».