Irán respondió a Milei tras definirse como «el presidente más sionista del mundo» en medio de la guerra

"Su apoyo no tiene relevancia en el conflicto", afirmó Mohsen Soltani, representante iraní en Argentina, en la segunda parte de la charla con PERFIL donde volvió a referirse al tema AMIA.

También habló de clima político interno en Irán.

Continúa de Mohsen Soltani, representante iraní: «El ataque a una escuela de niñas escondía un mensaje muy cruel para el pueblo iraní»

—El presidente Javier Milei volvió a afirmar recientemente que Irán “es un enemigo de Argentina” y se presentó como “el presidente más sionista del mundo”. ¿Qué opina de estas declaraciones?

—Desde la Embajada no queremos tomar una posición particular sobre las declaraciones del presidente Milei. Su apoyo no tiene relevancia en el curso de esta guerra. La última vez que usted estuvo aquí, el Presidente había dicho que Irán era enemigo de Argentina. Después cambió esa versión y dijo que Argentina es enemigo de Irán.

En cualquier caso, antes también había querido decir que el Gobierno de Irán, y no el pueblo iraní, era enemigo de Argentina. Los argentinos que nosotros conocemos no piensan como Milei. Pero si él se presenta como el presidente más sionista del mundo, entonces sí podría considerarse enemigo de Irán, porque el sionismo busca destruir o desintegrar a Irán y está matando a gente inocente. Pero en todo caso sería él, no el pueblo argentino.

—¿Qué implicancias podría tener en la práctica esas declaraciones en medio de la guerra?

—No tiene ninguna implicancia. La posición de Milei respecto a Irán no cambió en nada. Las relaciones ya están en un nivel muy bajo y su postura no modifica la situación. Yo creo que quiere capitalizar lo que imagina será una victoria de Estados Unidos y mostrar que está de ese lado. Pero en la práctica Argentina no tiene capacidad militar ni económica para influir en nuestra región, por lo que su posición no tiene ningún efecto en esta guerra.

—En Argentina la lectura sobre el conflicto en Medio Oriente suele vincularse con los atentados contra la AMIA y la Embajada de Israel. Cuando el Presidente habla de Irán como “enemigo”, eso reaviva ese debate. ¿Qué responde a esa interpretación?

—En los últimos años, cada vez que ocurre algo relacionado con Irán, el Gobierno argentino emite comunicados. Pero ahora, en lugar de mantener una posición neutral o pedir el cese de hostilidades, apoyan al agresor. Eso no es una diplomacia lógica según las normas internacionales.

Además, en esos comunicados vuelven a vincular todo con el caso AMIA. Irán ha negado siempre cualquier responsabilidad y no existe una condena ni pruebas que demuestren que Irán haya participado en ese atentado. Sin embargo, se repite siempre la misma acusación.

—¿Cuál es hoy la posición de Irán frente a las acusaciones por la AMIA?

—Esa es la misma postura que Irán ha tenido desde hace años. Hemos rechazado las acusaciones, pero hemos tratado de colaborar para resolver el tema. Incluso se firmó un memorándum de entendimiento en 2013, pero luego cambió el Gobierno argentino y ese acuerdo fue rechazado, acusado de encubrimiento. Todas estas acusaciones están basadas en informes del Mossad y la CIA que no son válidos jurídicamente.

Mohsen Soltani Tehrani, representante iraní en Buenos Aires: «Irán no es enemigo de Argentina, es una frase sin fundamentos»

Nosotros ya habíamos manifestado nuestro interés para sentarnos y resolver el problema si hay voluntad. Pero vemos que no existe esa voluntad. Desde entonces la situación sigue igual. Argentina pide que Irán entregue a sus ciudadanos e Irán lo rechaza. Ahora aparece el juicio en ausencia, que es algo nuevo.

—Ahmad Vahidi también generó tensión el año pasado cuando asumió un cargo dentro de la Guardia Revolucionaria. En Argentina algunos lo interpretaron como una provocación.

—En Irán nadie pensó en Argentina al tomar esa decisión. Esa designación no tenía la intención de enviar ningún mensaje a Argentina. Incluso ahora, que asumió como comandante de la Guardia Revolucionaria después del martirio del anterior jefe, tampoco tiene relación con Argentina. Simplemente en Irán nadie está pensando en Argentina en ese contexto.

—Usaste varias veces la palabra “martirio” para referirte a la muerte de las autoridades iraníes. ¿Cómo explica ese concepto?

—En el Islam el martirio es una forma de honrar a quienes mueren defendiendo su fe o su causa. Nuestro profeta explicó que quienes mueren en esa lucha son considerados mártires y se les respeta por su sacrificio. Por eso, cuando hablamos de martirio no significa simplemente morir, sino reconocer a quienes aceptan el riesgo de morir por sus convicciones.

En ese sentido, el líder supremo sabía que podía ser asesinado y aun así continuó con sus actividades y responsabilidades. El ataque fue una muestra de crueldad y de violación de derechos humanos. Además existe un principio en el derecho internacional según el cual los jefes de Estado tienen inviolabilidad.

Incluso en la guerra de Ucrania, Rusia ha dicho varias veces que podría eliminar al presidente Zelensky, pero no lo ha hecho. Sin embargo, Israel y Estados Unidos han demostrado que no respetan ninguna ley, moral ni norma internacional. Han violado todas las barreras.

—Pero el Ayatolá podría haberse ido si sabía que corría peligro.

—Podría haberse protegido más, pero los iraníes no temen al martirio. No aceptan la sumisión ante el enemigo. Estados Unidos e Israel han dicho repetidamente que quieren eliminar a cualquier líder iraní, pero eso no significa que el país vaya a dejar de tener liderazgo. Ellos pensaron que el pueblo iraní se asustaría, pero calcularon mal. Irán seguirá defendiendo su país y esta guerra no terminará con una victoria de quienes nos atacaron.

—¿Podrías comentar algo sobre las protestas y la represión previos a la guerra?

—Son dos temas distintos. Sobre las manifestaciones de enero, hubo protestas que comenzaron en el bazar por razones económicas. El bazar es un tradicional centro comercial iraní que sigue funcionando en ciudades como Teherán, Tabriz o Isfahán y tiene un gran peso económico.