La pelota volverá a rodar oficialmente bajo la órbita de la Liga Jujeña de Fútbol y, aunque todavía restan detalles formales por confirmar, el regreso de las reuniones dirigenciales marcó el punto de partida para una temporada 2026 que buscará mayor organización y amplitud en su estructura competitiva.
Después del receso estival, la entidad madre del fútbol capitalino retomó su agenda institucional con encuentros donde comenzó a tomar forma el calendario deportivo. Según trascendió, el inicio de las competencias está previsto para la segunda quincena de marzo, una fecha que permitiría a los clubes completar sus pretemporadas y regularizar situaciones administrativas antes del debut oficial.
La planificación no se limitará a la Primera División masculina. La intención es que el fútbol femenino y las divisiones inferiores formen parte del arranque del calendario, en un claro gesto de consolidación integral del desarrollo futbolístico local. En los últimos años, el crecimiento sostenido de la rama femenina y el fortalecimiento de las categorías formativas obligaron a pensar una estructura más amplia y coordinada.
Uno de los puntos centrales tratados en las primeras reuniones fue la apertura del libro de pases. Desde la primera semana de marzo quedaría habilitado el registro de transferencias tanto para la Primera División masculina como para el fútbol femenino. El costo estimado rondaría los $100.000 para estas categorías, mientras que en divisiones menores los valores oscilarían entre $150.000 y $300.000, cifras que aún deben ser oficializadas pero que ya generan análisis en las comisiones directivas.
El aspecto económico no es un detalle menor en un contexto donde los clubes sostienen sus estructuras con recursos limitados. Sin embargo, desde la dirigencia entienden que ordenar con anticipación los plazos y montos permitirá mayor previsibilidad y evitará improvisaciones sobre el inicio del torneo.
En cuanto al formato de competencia, se proyecta un esquema dividido en dos zonas, buscando determinar al primer campeón de la temporada 2026. Esta modalidad apunta a dinamizar el torneo, garantizar mayor cantidad de partidos y mantener competitividad hasta las últimas fechas. El sistema también facilitaría una eventual segunda instancia o definición cruzada, aunque ese punto continúa en evaluación.
La Liga Jujeña transita así semanas claves de planificación. El desafío no sólo pasa por cumplir con los tiempos, sino por consolidar una estructura que contenga a todas las categorías y sostenga el crecimiento que el fútbol local viene mostrando en los últimos años.
Marzo asoma en el horizonte y, con él, la expectativa renovada de clubes, jugadores y simpatizantes. La maquinaria institucional ya se puso en marcha; ahora resta que el calendario termine de cerrarse para que la temporada 2026 deje de ser un proyecto y se convierta en competencia real dentro de los campos de juego jujeños.