En una entrevista con el diario alemán Bild, Rutte sostuvo que el mundo atraviesa el momento geopolítico “más peligroso desde el final de la Segunda Guerra Mundial”, con potencias autoritarias actuando de manera coordinada.
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, junto al presidente de China, Xi Jinping.
Según el jefe de la Alianza Atlántica, el gigante asiático observa de cerca la evolución de la guerra en Ucrania y podría utilizar a Moscú como un factor de distracción estratégica para Estados Unidos y Europa. Una ofensiva china contra Taiwán, combinada con una escalada militar rusa en Europa del Este, colocaría a la OTAN ante una crisis de seguridad global sin precedentes, obligándola a responder simultáneamente en dos teatros estratégicos clave.
Encuesta – la mayoría de los rusos cree que la guerra con Ucrania terminará en 2026, en medio de señales de enfriamiento económico
Garantías de seguridad para Ucrania y la incómoda realidad de que Rusia también decide
Rutte subrayó que una Rusia victoriosa en Ucrania representaría una amenaza mucho mayor que la actual. Aunque reconoció que los avances territoriales rusos en 2025 fueron limitados, remarcó el alto costo humano del conflicto y que el desgaste no debe interpretarse como una señal de debilidad estratégica a largo plazo.
En ese marco, el secretario general insistió en que apoyar a Ucrania ahora es estratégicamente más inteligente que enfrentar a una Rusia fortalecida en el futuro. “Si Rusia lograra controlar toda Ucrania, las consecuencias para la OTAN serían enormes, y tendríamos que gastar mucho más de lo que ya hemos acordado”, advirtió, en referencia a los compromisos de gasto asumidos por los aliados.
De cara al escenario posterior a un eventual alto el fuego, el alto funcionario de la OTAN delineó un plan de seguridad en tres niveles. En primer lugar, sostuvo que las Fuerzas Armadas de Ucrania deben seguir siendo fuertes, resilientes y capaces de disuadir nuevas agresiones. En segundo término, propuso una “coalición de voluntarios” liderada por Francia y el Reino Unido, con participación de Alemania y otros países europeos, para respaldar a Kiev más allá del plano estrictamente militar.
El tercer pilar, según Rutte, será el papel disuasorio de Estados Unidos. El secretario general recordó que el presidente estadounidense Donald Trump expresó su disposición a participar en este esquema, subrayando que la credibilidad de la disuasión depende de la señal política y militar que envíen en conjunto Europa y Washington.