Japón reanudará operaciones en la mayor central nuclear del mundo, casi 15 años después del desastre de Fukushima

Japón se dispone a reanudar las operaciones en la mayor planta de energía nuclear del mundo, en un paso clave hacia el retorno del país a la energía nuclear casi 15 años después del desastre de Fukushima.

La central nuclear Kashiwazaki-Kariwa, operada por Tokyo Electric Power Company (TEPCO) y ubicada junto al mar en la ciudad de Kashiwazaki, prefectura de Niigata, es una de las mayores del mundo. El complejo se encuentra a unos 136 kilómetros al noroeste de Tokio y fue uno de los 54 reactores cerrados tras el accidente nuclear provocado por el colapso de la planta de Fukushima Daiichi en marzo de 2011.

Aquel desastre ocurrió luego del Gran Terremoto del Este de Japón, de magnitud 9,0, que generó un devastador tsunami.

Desde entonces, Japón ha reanudado la generación de energía nuclear en 14 de las 33 plantas que permanecen técnicamente operativas, como parte de su transición hacia una economía que reduzca la dependencia de los combustibles fósiles.

Kashiwazaki-Kariwa será la primera central reactivada bajo la gestión de TEPCO, la misma empresa que operaba Fukushima Daiichi.

Las operaciones podrán reiniciarse una vez que la asamblea de la prefectura de Niigata aprobó, el 22 de diciembre, un voto de confianza al gobernador Hideyo Hanazumi.

Hanazumi, quien respaldó el reinicio el mes pasado, afirmó tras la votación:

“Este es un hito, pero no es el final. No hay un punto final cuando se trata de garantizar la seguridad de los residentes de Niigata”.

Divisiones profundas

La sesión de la asamblea puso de manifiesto las profundas divisiones dentro de la comunidad local respecto del reinicio, a pesar del respaldo político al gobernador.

“Esto no es más que un acuerdo político que no refleja la voluntad de los residentes de Niigata”, afirmó un legislador durante el debate.

Aproximadamente 300 manifestantes se congregaron fuera del edificio legislativo portando pancartas en contra de la reanudación de las operaciones, con consignas como “No a la energía nuclear” y “Apoyo a Fukushima”.

“Estoy verdaderamente enojado desde el fondo de mi corazón”, declaró a la prensa Kenichiro Ishiyama, un manifestante de 77 años residente en la ciudad de Niigata.

“Si algo ocurriera en la planta, seríamos nosotros quienes sufriríamos las consecuencias”.

En marzo de 2011, un tsunami de casi 15 metros de altura inutilizó el suministro eléctrico y los sistemas de refrigeración de tres reactores en Fukushima Daiichi, provocando un accidente nuclear de nivel 7 en la Escala Internacional de Eventos Nucleares y Radiológicos, con una elevada liberación de material radiactivo.

La evacuación masiva ha sido objeto de críticas por haber causado más perjuicios que beneficios, debido al estrés prolongado que sufrieron los desplazados, especialmente las personas mayores. Algunos expertos han concluido que la pérdida de vidas podría haber sido significativamente menor si los residentes se hubieran refugiado en sus hogares en lugar de ser evacuados de manera generalizada.