Mientras el visitante cuestionó el “sistema” boliviano, desde la Asociación de Surtidores Privados (Asosur) rechazaron que se haya negado la venta, pero admitieron que la normativa vigente genera malestar en usuarios con placas extranjeras.
Julio César, quien llegó desde Argentina acompañado de su familia, relató que recorrió varias estaciones de servicio en la capital tarijeña, pero en todas recibió la misma respuesta.
“Nos dicen que tenemos que tener autorizaciones para comprar el combustible, no podemos comprar porque no somos bolivianos. En la frontera tenían que darnos esa autorización y no nos dieron, y nosotros no somos adivinos”, lamentó.
Ante ello, explicó que debió acudir directamente a la Aduana Nacional para obtener un permiso que luego permitió el carguío en Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).
El presidente de Asosur Tarija, Moisés Hidalgo, puso en duda que se haya negado la venta, sin embargo aclaró que existe un marco legal que obliga a las estaciones a vender a precio internacional a los vehículos con placas extranjeras, según un decreto emitido durante el gobierno de Evo Morales.
“No están limitados, pero sí tienen que pagar a precio internacional. Automáticamente el sistema cambia el precio y tienen que pagar. Ese es el problema”, explicó.
Hidalgo añadió que esta situación suele generar un profundo malestar entre turistas extranjeros, especialmente argentinos, quienes consideran injusta la diferencia tarifaria. “Ellos no hacen eso con nosotros, por eso se incomodan”, apuntó.
Hidalgo reconoció que la normativa necesita una revisión urgente, ya que el sistema actual provoca confusiones frecuentes y tensiones en temporada alta.
Según señaló, este escenario podría modificarse cuando el país avance hacia la eliminación gradual de la subvención a los carburantes, una medida que el nuevo Gobierno ha anunciado como parte de su agenda económica.