¿Qué aliados tiene Venezuela? La amenaza militar de EE. UU. los pone a prueba

Es poco probable que los adversarios de EE. UU. ayuden al presidente de Venezuela a repeler un ataque concertado. Pero hacen que sea más difícil derrocarlo.

Una bandera venezolana se extiende entre dos lanzacohetes mientras un avión de combate sobrevuela el campo.

Anatoly Kurmanaev ha trabajado como corresponsal en Venezuela y Rusia durante casi una década.

Guardaespaldas cubanos, radares chinos, lanchas cañoneras iraníes y misiles rusos.

El gobierno de Venezuela ha gastado miles de millones de dólares a lo largo de los años en armas y servicios de seguridad de los adversarios de Estados Unidos, a medida que profundizaba su enfrentamiento con este país.

Ahora, las amenazas del presidente Donald Trump de intensificar la confrontación ponen a prueba estas alianzas.

Estados Unidos ha reunido alrededor de 15.000 soldados y algunos de sus buques de guerra más modernos en el Caribe, ha calificado de ilegítimo al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y lo ha declarado jefe de una organización terrorista dedicada al narcotráfico. El lunes, Trump estableció la conexión más explícita hasta el momento entre el aumento de tropas y el mandato de Maduro, al decir a los periodistas que “no me encanta la gente que dirige Venezuela”.

“Tenemos que ocuparnos de Venezuela”, añadió. En las últimas semanas, Trump ha vacilado entre sugerir ataques inminentes contra Venezuela y abordar a Maduro mediante la diplomacia.

Pocos en Washington o en Caracas, la capital de Venezuela, esperan que el ejército venezolano resista un ataque concertado del poderío militar estadounidense, si eso es lo que Trump decide.

Ninguno de los aliados de Maduro tiene la capacidad o la voluntad política de aumentar su apoyo de un modo que inclinaría fundamentalmente la balanza de un conflicto de este tipo a favor de Venezuela, según analistas y personas cercanas al gobierno venezolano.

Estas alianzas siempre han estado impulsadas más por la ganancia económica que por una fuerte afinidad ideológica, aunque han desempeñado un papel importante a la hora de apuntalar a Maduro y a su mentor y predecesor, Hugo Chávez, durante periodos de crisis.

Decenas de miles de millones de dólares en préstamos chinos mantuvieron a flote a los gobiernos de Chávez y luego de Maduro después de que los prestamistas occidentales en gran medida dejaran de trabajar con Venezuela. Los comerciantes de petróleo rusos han desempeñado un papel vital en mantener el flujo de la principal exportación de Venezuela desde que Trump impuso amplias sanciones económicas al país durante su primer mandato.

Los ingenieros iraníes han ayudado a evitar el colapso total de la industria petrolera de Venezuela durante la prolongada crisis económica del país. Y decenas de miles de médicos y trabajadores cubanos prestaron servicios sociales durante los periodos de huelgas sostenidas y protestas masivas que caracterizaron los primeros años del gobierno de Chávez.

Pero el valor estratégico de Venezuela para sus aliados se ha desvanecido, junto con una fuerte caída de su producto interno bruto desde 2014. Las arcas vacías de Maduro lo han convertido en un prestatario de riesgo y un mal comprador de bienes y servicios.

La reciente agitación geopolítica ha supuesto una tensión adicional para estos lazos.

Los gobiernos de La Habana, Moscú y Teherán se han visto debilitados o distraídos por crisis económicas o guerras en sus países, lo que ha reducido la cantidad de recursos que pueden destinar a proyectar su poder en el extranjero, dijeron los analistas.

Muchos de los aliados de Maduro llevan a cabo su propia diplomacia de alto riesgo con Trump y es poco probable que pongan en peligro sus objetivos internos para apoyar a un aliado que tiene pocas posibilidades, dijeron los analistas.

Esto ha sido especialmente evidente en la relación de Maduro con el presidente Vladimir Putin de Rusia. El Kremlin respondió a la presión cada vez mayor sobre Venezuela ratificando un vago “tratado de asociación estratégica y cooperación” el mes pasado, pero se ha abstenido de comprometer públicamente nuevos recursos para su principal socio sudamericano.

 

Los analistas rusos dijeron que la decisión de Moscú de mantenerse prácticamente al margen mientras sus aliados en Irán y Siria eran atacados este año subrayaba los límites de su alcance geopolítico.

 

Un anticuado avión de carga ruso con un historial de viajes a países con presencia militar rusa hizo escala en Caracas el 30 de octubre, según los datos de seguimiento del vuelo. Pero no está claro si el avión llevaba equipo o personal militar adicional, si participó en labores de mantenimiento programadas en el arsenal de fabricación rusa o si formaba parte de una maniobra para dar la apariencia de apoyo con un costo mínimo.