La primera fue Leningrado y posteriormente se sumaron Kursk, Briansk, Smolensk, Rostov, entre otras.
El Ministerio de Defensa ruso anunció que el reclutamiento se centrará en la protección de infraestructuras consideradas “estratégicas y vulnerables”, como plantas energéticas, oleoductos, puertos y sistemas de transporte. Según medios locales, el operativo podría involucrar a más de 150.000 reservistas en las próximas semanas, en lo que analistas interpretan como una respuesta directa al incremento de los ataques ucranianos con drones y misiles en territorio ruso durante el último mes.
La movilización ocurre en un momento de tensión creciente en el frente oriental, especialmente en la región de Donetsk, donde el ejército ruso asegura haber tomado el control de varias posiciones a las afueras de Pokrovsk. Kiev, por su parte, sostiene que continúa resistiendo en los barrios periféricos de la ciudad y denuncia un aumento en la intensidad de los bombardeos rusos contra zonas residenciales e infraestructuras civiles.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, criticó lo que calificó como la “respuesta intelectual y tibia” de los gobiernos europeos frente a las “pruebas” de que Putin planea escalar el conflicto. “Europa sigue reaccionando con análisis, mientras Rusia actúa con bombas”, afirmó durante su intervención en un foro de seguridad en Varsovia. Zelenski volvió a reclamar un endurecimiento de las sanciones y una mayor asistencia militar para Ucrania.
Fuentes diplomáticas en Bruselas confirmaron que la OTAN evalúa nuevas medidas de apoyo a Ucrania, entre ellas el refuerzo de la defensa antiaérea y el suministro de municiones de largo alcance. Sin embargo, dentro del bloque persisten diferencias sobre el envío de tropas o personal técnico a territorio ucraniano. Mientras tanto, Moscú acusa a la Alianza Atlántica de “provocar deliberadamente una escalada” y advierte que el nuevo reclutamiento busca “proteger al país frente a posibles ataques híbridos occidentales”.
La intensificación del conflicto coincide con un deterioro de la situación humanitaria en varias ciudades del este de Ucrania, donde miles de civiles permanecen sin electricidad ni calefacción debido a los ataques contra centrales energéticas. Organizaciones internacionales advierten que el invierno podría agravar la crisis, mientras los combates se acercan a zonas hasta ahora consideradas seguras.