¿Tarija pierde su encanto?: Menos llegan y más se van

Los datos del Censo 2024 confirman que el mercado laboral tarijeño no retiene talento, pues jóvenes y adultos en edad laboral (75% de quienes emigran) se van en busca de futuro en otros departamentos

Los resultados del Censo 2024 pintan un nuevo panorama demográfico para Tarija. La histórica tendencia de ser un imán para los bolivianos de otros departamentos se ha quebrado, dando paso a un saldo migratorio interno negativo por primera vez en décadas. Mientras el departamento ve cómo más personas se van a vivir a otras regiones que las que llegan, consolida su rol como un polo de atracción para ciudadanos de otros países, principalmente argentinos.

Datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE), muestran que durante años, Tarija fue un destino atractivo dentro de Bolivia. Los periodos intercensales 1996-2001 y 2007-2012 mostraban un claro saldo migratorio positivo. Por ejemplo, entre 2007 y 2012, Tarija ganaba netamente 4 personas por cada mil habitantes gracias a la migración interna.

Sin embargo, el censo 2024 revela un escenario distinto. Para el período 2019-2024, la tasa de migración neta es de -2.35 por cada mil habitantes. Esto significa que Tarija está perdiendo población debido a la migración interna. En números absolutos, mientras que 20,712 personas llegaron a Tarija desde otros departamentos, 26,438 se fueron a vivir a otra parte de Bolivia, resultando en una pérdida neta de 5,726 personas.

El análisis por grupos de edad confirma que la emigración reciente es particularmente alta en la población económicamente activa: de 18 a 29 años son 10,452 emigrantes; de 30 a 59 años son 9,425 emigrantes.

Estos dos grupos concentran el 75% de la emigración total reciente. La partida de jóvenes y adultos en edad de trabajar plantea serios desafíos para la vitalidad económica y el futuro productivo del departamento. Aunque la inmigración también es significativa en estos grupos, no logra compensar las salidas.

La «movilidad cotidiana para trabajar» –el desplazamiento diario entre el lugar de residencia y el trabajo– refuerza la imagen de un mercado laboral con ciertas debilidades. El saldo de movilidad cotidiana es de -996 personas. Esto indica que cada día, 996 personas más salen de Tarija a trabajar a otro municipio o departamento de las que entran a trabajar en Tarija.

La «relación de saldo de movilidad» (-0.42%) confirma que, por cada 100 residentes habituales en edad de trabajar, Tarija «pierde» menos de un trabajador neto diariamente. Si bien la cifra no es masiva, su signo negativo se alinea con la tendencia general de expulsión neta de población activa.

En contraste con la migración interna, la inmigración internacional muestra un crecimiento sostenido y notable. El número de personas nacidas en el extranjero que residen en Tarija pasó de 8,294 en 2001 a 11,103 en 2024, un aumento del 34%.

La composición por nacionalidad es abrumadoramente argentina. En 2024, el 75.2% de todos los inmigrantes internacionales en Tarija nacieron en Argentina (8,351 personas). Le siguen, muy de lejos, los provenientes de «Otros países» (12.5%) y México (5.5%). Este fenómeno está posiblemente vinculado a la cercanía geográfica, la integración fronteriza y la búsqueda de oportunidades en un contexto económico regional complejo.

La estructura etaria de los inmigrantes internacionales también es distinta a la de los migrantes internos. Si bien hay una proporción importante de adultos jóvenes (18 a 29 años) y en edad laboral plena (30 a 59 años), destaca el significativo 44.7% de inmigrantes internacionales que son niños, niñas y adolescentes de 5 a 17 años. Esto sugiere que se trata de migración familiar, con proyectos de vida a largo plazo en el departamento.