El sueño continental del “Super River” de Marcelo Gallardo llegó a su fin anoche, en el Estadio Allianz Parque de San Pablo, donde el Millonario fue superado por Palmeiras con un marcador final de 3-1 (5-2 en el global). Pese a una actuación cargada de coraje y una ilusión tempranera que igualó la serie, el equipo argentino sufrió una dolorosa derrota en la revancha de cuartos de final de la Copa Libertadores.
El Verdao, que había ganado 2-1 en la ida disputada la semana anterior en el Monumental, confirmó su pasaje a semifinales, donde se enfrentará al ganador de la serie entre Liga de Quito o Sao Paulo.
El encuentro comenzó con la intensidad esperada para una instancia decisiva, y River no tardó en golpear. Apenas a los 7 minutos del primer tiempo, Maximiliano Salas, atacante del Millonario, generó la falta y capitalizó en las alturas un tiro libre excelentemente ejecutado por Juan Fernando Quintero. Salas se elevó para cabecear al primer palo y puso el 1-0 para River Plate, igualando la serie 2-2 y encendiendo las alarmas en el conjunto local.
El tanto de Salas fue una inyección de moral para los dirigidos por Gallardo, quienes salieron a la cancha con un esquema táctico audaz que incluía cinco volantes y un solo delantero, con la gran apuesta de la titularidad de Quintero. El capitán Franco Armani, que ya había salvado a River en el minuto 3 ante un potente remate de Joaquín Piquerez, mantuvo la seguridad bajo los tres palos.
A pesar del buen inicio, el primer tiempo trajo preocupación para Gallardo: a los 26 minutos, Juan Carlos Portillo se lesionó y debió ser reemplazado por Enzo Pérez, el experimentado volante que inicialmente había sido una de las sorpresas en el banco de suplentes.
Antes de finalizar la primera mitad, River tuvo una chance inmejorable para ampliar la ventaja. En el minuto 46, Kevin Castaño recibió un regalo en el área, pero se nubló y el arquero Weverton anticipó, frustrando la ocasión. La jugada terminó con un remate alto de Salas. Al descanso, River ganaba 1-0 y el empate global llevaba la serie a la definición por penales.
El segundo tiempo fue un martirio para River. Palmeiras salió con la convicción de revertir la situación, y lo consiguió rápidamente. A los 5 minutos del complemento, Vitor Roque aprovechó un rebote corto de Armani, luego de un cabezazo tras un centro desde la izquierda. Roque, el goleador local, no perdonó y marcó el 1-1 parcial, devolviendo la ventaja global al Verdao (3-2).
Con la serie nuevamente a su favor, Palmeiras se dedicó a controlar el juego, mientras que Gallardo movía el banco en busca de la hazaña. A los 14 minutos, ingresaron Santiago Lencina y Facundo Colidio por Nacho Fernández y Quintero. Más tarde, a los 24 minutos, ingresó Miguel Borja por Giuliano Galoppo, agotando las tres ventanas de cambio.
River, a pesar de estar en desventaja, generó peligro. A los 27 minutos, Miguel Borja tuvo una clarísima oportunidad tras un sablazo que fue frustrado por la gran tapada de Weverton. Minutos después, a los 72, Lencina realizó un jugadón gambeteando en el último tercio y cediéndole un pase a Borja, cuyo potente zurdazo también fue rechazado por el arquero del Verdao.
El final del partido fue dramático y fatal para River. En el minuto 41 del segundo tiempo, la defensa millonaria se desmoronó. Marcos Acuña, que ya había sido amonestado previamente a los 9 minutos del complemento, cometió una infracción sobre Facundo Torres cuando picaba mano a mano con Armani en el área. El árbitro Andrés Matonte no dudó: sancionó penal para Palmeiras y le mostró la segunda amonestación a Acuña, expulsándolo y dejando a River con diez hombres.
La ejecución estuvo a cargo de José Manuel López. El delantero remató fuerte y al medio ante un Armani que se arrojaba a su derecha, marcando el 2-1 a los 45 minutos (o 46′ ST en la crónica).
Con River desdibujado y buscando desesperadamente el empate, el Flaco López sentenció la eliminación. A los 48 minutos, López recibió una asistencia de Raphael Veiga, se sacó de encima a Lucas Martínez Quarta y clavó su doblete con una definición exquisita al ángulo superior izquierdo de Armani, cerrando el marcador 3-1.
Tras el pitazo final del árbitro Matonte, que certificó la goleada y la eliminación del equipo millonario en el Estadio de Palmeiras, se registraron discusiones en el campo de juego. El equipo de Marcelo Gallardo, que había apostado fuerte por esta copa, no pudo evitar la derrota y la consecuente despedida del certamen continental.