“Si hay una acción extranjera, a ustedes los vamos a desaparecer”, es la amenaza que los funcionarios han intensificado contra los detenidos en la Cárcel El Rodeo I, a quienes les colocan los sonidos de todas las transmisiones de Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, así como algunas de María Corina Machado y Donald Trump. El Rodeo I se ha convertido en un bombardeo de mensajes para posicionar la narrativa oficialista, mientras hostigan a los detenidos con amenazas constantes.
En la cárcel de máxima seguridad El Rodeo I hay muchos extranjeros detenidos, de numerosas nacionalidades, quienes están recluidos en un ala distinta a los presos venezolanos, cuya mayoría son presos políticos y otros que cayeron en desgracia con el régimen. Procuran que no exista interacción con los detenidos venezolanos.
Algunos de los presos del Rodeo I son los que tienen mayor peso político para el régimen, principalmente los militares. Han trasladado a dirigentes políticos de referencia para la oposición como Freddy Superlano y Roland Carreño, y muchos otros. “Lo que realmente nos angustia es la vida de ellos, de los encarcelados en el Rodeo I, porque los funcionarios les dicen que atentarán contra sus vidas”, revela la angustiada esposa de un dirigente.
Varios familiares reportan haber recibido llamadas de supuestos funcionarios policiales que los amenazan, “advirtiendo que no se hagan publicaciones en redes sociales, que no se hable, que no se denuncie nada”.
La otra estrategia aplicada a la de atacar la estabilidad psíquica de los presos, está la de profundizar su deterioro físico con bajísimas porciones de alimentos, y sin el mínimo cumplimiento de la calidad, lo que ha incidido en que muchos de los presos hayan bajado de peso aumentando sus ojeras, afectando la piel y su salud mental.
El argumento de los carceleros es que no llega suficiente cantidad de alimentos para satisfacer las necesidades de todos los presos, porque hubo “un recorte presupuestario”, pero contradice la versión de familiares de detenidos quienes, en conversación con Infobae, aseguran que no les permiten llevar alimentos de ningún tipo. “Es un método de tortura”, es la conclusión de varios de sus seres queridos.
“He insistido muchas veces en que me permitan llevarle comida a mi hijo, porque está muy flaquito y débil, necesita más proteína, que compense la baja porción que les suministran en la cárcel, pero la respuesta es que está prohibido”, relata a Infobae una mujer: “Lo único que me queda es llorar”.
“La otra vez hubo un problema en la cocina de la cárcel, por lo que debieron detener la preparación de la comida: comenzaron a llevar comida desde afuera hasta que repararon el problema de la cocina y reanudaron la preparación de los alimentos ahí, pero reduciendo las porciones al mínimo”.
La preocupación básica de los familiares es ver el deterioro físico de los detenidos y que no les permiten que lleven absolutamente nada. “Lo único que les permiten a los presos hacer es salir al patio, durante 45 minutos, a jugar básquet, sin zapatos aptos para ese deporte, lo que ha ocasionado que algunos de los presos tengan problemas en las articulaciones. No solo hay presos políticos en el Rodeo I, porque también, en una estrategia perversa, han trasladado a presos comunes, incluso a un pran (pandillero jefe de cárcel) que no actuaron de acuerdo con las instrucciones del Gobierno, por lo que se convierten en enemigos del régimen”.
Un familiar asegura que “para El Rodeo I han enviado a muchos detenidos, cuyos familiares no saben dónde están, y cuando van a preguntar las autoridades del penal los niegan”.