“Literalmente destruimos un barco, un barco que transportaba muchas drogas. Lo verán y leerán sobre ello. Sucedió hace unos momentos”, declaró desde el Despacho Oval
El secretario de Estado, Marco Rubio, reforzó ese mensaje a través de su cuenta en X, calificándolo como un “ataque letal” ejecutado en el sur del mar Caribe contra una embarcación operada por una organización narcoterrorista
Más tarde se detalló que el ataque dejó un saldo de 11 presuntos narcoterroristas muertos, sin víctimas entre las tropas estadounidenses, en aguas internacionales
Esta acción no fue aislada, sino parte de un operativo más amplio: EE.UU. por semanas ha desplegado una fuerza naval impresionante cerca de las costas venezolanas, incluyendo destructores, buques anfibios, un submarino de propulsión nuclear y aviones de vigilancia —como los P-8— armados con misiles
Este despliegue responde oficialmente a la lucha contra el narcotráfico vinculado al Cartel de los Soles, declarado organización terrorista por EE.UU.
Respuesta desde Caracas
En respuesta, Nicolás Maduro convocó a “máxima preparación” y movilizó milicias, denunciando que Venezuela enfrenta “la mayor amenaza en cien años en América”. Afirmó además que su país se declararía “en armas” si llegara a ser agredido
Contexto y conflicto abierto
La tensión entre ambos países no es nueva. Desde 2019, EE.UU. ha impuesto sanciones a Maduro y no reconoce su legitimidad. Ahora, se suma una ofensiva militar directa en el mar, justificada en la necesidad de frenar un narcotráfico internacional con respaldo estatal
El hundimiento del barco narco se transforma así en otro hito escalofriante en un enfrentamiento cada vez más directo, donde la guerra contra la droga se encuentra con un trasfondo geopolítico que pone en alarma a toda la región.