“L-Gante conduce a pesar de que le suspendieron la licencia y juega con los límites. Está al borde de violar nuevamente la ley y el riesgo es que un día provoque un accidente y termine detenido otra vez”. Con esa contundente declaración, Leonardo Sigal el abogado denunciante del cantante, volvió a ponerlo en el centro de la polémica, esta vez por su conducta al volante. En el mes de enero se viralizaron imágenes donde se lo vio manejando sin cinturón de seguridad y utilizando el celular lo que llevó a un pedido de inhabilitación de su registro de conducir.
Leonardo Sigal, el abogado penalista que acusa a L-Gante
El letrado, que ya en el pasado fue impulsor de causas que derivaron en detenciones del artista, aseguró que Elián Valenzuela maneja vehículos sin tener la licencia habilitada, lo que implicaría un incumplimiento de las condiciones de su condena. Según explicó, la situación es seria y ya iniciaron acciones judiciales no solo por esta cuestión, sino también para reclamar honorarios adeudados.
Sigal reveló que se ejecutaron embargos sobre bienes del músico, entre ellos una limusina y un Mercedes Benz, y advirtió que podrían avanzar con nuevas medidas como la inhibición de su patrimonio. “Lamentablemente está jugando con su suerte. A él le queda un año y pico de condena. El entorno a L-Gante lo está matando”, lanzó sin filtro en diálogo con Juan Etchegoyen.
Además, relacionó este nuevo frente legal con otros conflictos personales y económicos del cantante, como el incumplimiento de la cuota alimentaria. Para el abogado, lejos de aprender de experiencias judiciales previas, el referente de la cumbia 420 repite viejas conductas peligrosas, alentado por un entorno que lo mal aconseja.
“El riesgo latente es que el día que atropelle a alguien lo detenga la policía y ahí va a ir detenido porque es un incumplimiento de la regla de conducta”, sentenció. Mientras tanto, la carrera de L-Gante sigue atrapada en esa dualidad que lo acompaña desde que saltó a la fama: por un lado, la popularidad de su música; por el otro, una sucesión de conflictos legales que lo vuelven a poner en el ojo de la tormenta.