Inició el uso de pistolas para verificar la recarga de carburantes.
Agencia Nacional de Hidrocarburos en Potosí (ANH) le declaró la guerra a la repetición y comercio irregular de combustibles con la finalidad de evitar que algunos realicen la adquisición de mayor cantidad de gasolina y diésel ya sea para la acumulación personal o con fines de reventa.
El nuevo responsable de la ANH, Erick Bronson, lideró ayer operativos de control para evidenciar denuncias sobre venta ilegal de carburantes en la zona de la ex terminal de buses.
Acompañado de su personal, fiscales asignados y alrededor de 40 miembros de la Policía departamental, llegó a puestos de venta de motocicletas y talleres mecánicos para revisar si tenían acumulada gasolina o diésel para la reventa.
En la oportunidad se destacó que este era el inicio de una lucha abierta contra los que estaban realizando carguíos irregulares de hidrocarburos, acumulación de los mismos ya sea por temor a un desabastecimiento o para la reventa.
Las acciones comienzan tras constatar que Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) está entregando una cantidad mayor a la que se disponía con anterioridad en cada uno de los surtidores, pero lamentablemente las filas no desaparecen.
“Durante la presente semana estábamos entregando 20 mil litros de carburantes a cada surtidos, pero ahora estamos dando de entre 25 mil a 30 mil litros de diésel y gasolina, aunque las filas no están bajando, nosotros estamos trabajando y se garantiza el combustible”, indicó el responsable de la ANH.
Consultado del porqué se mantenían las filas si se estaba vendiendo una mayor cantidad de carburantes, el entrevistado explicó que malos ciudadanos están cargando de manera repetitiva y se comprobó que algunos cargan en la mañana y en la tarde ya están volviendo a hacer la fila lo cual está completamente prohibido.
Desde ayer la ANH comenzó a utilizar unas pistolas de escaneo de los motorizados lo cual permite acceder a la información sobre los carguíos realizador por un motorizo entrando a la base del B-Sisa.
Las pistolas serán usadas en las filas de los automóviles y todos aquellos que se encuentren realizando la repetitividad en la recarga serán vetados para futuras compras y no podrán acceder más a la adquisición de la gasolina o diésel en ninguna de las gasolineras del país.