Un número cercano a las 30 mil personas ya se encuentran en el pueblo de La Tirana participando de la festividad en honor a la Virgen del Carmen , a dos días de la tan esperada víspera, el próximo 15 de julio.
Junto a ellos, cientos de bailes religiosos de todo el Norte Grande y algunos que llegan provenientes de la zona centro del país, ya saludaron a la Madre del Carmelo y se preparan como cada año para danzar y con ello cumplir sus promesas y mandas.
Entre morenadas, cuyacas, gitanos, promeseros y diabladas aparecen la Diablada Morenada Servidores de la Virgen del Carmen de Antofagasta, quienes con 26 años de existencia ya hicieron su ingreso y realizaron sus primeras mudanzas a un costado de la iglesia.
Asimismo, llegó pese a las dificultades en el tramo de Cuya, los integrantes de la Diablada Imperial de Arica, quienes con 22 años muestran su alegría por estar un nuevo año danzando ala Madre del Carmelo.
Germain Rodrigo Borregón Soto, caporal y uno de los fundadores de la Diablada Morenada, señaló que “es una fecha que esperamos todo el año. Venimos de Antofagasta, trabajamos durante todo el año, no solamente en la fiesta de La Tirana, también en las festividades que tenemos en nuestra región, pero nuestro fuerte como baile es estar presente en el Santuario. Todos quieren llegar y participar”.
Con 115 socios y más de 90 bailarines en las filas, el peregrinaje para la sociedad religiosa siempre tiene sus complicaciones, muchas veces por los altos costos que involucra la estadía en el poblado, pero su caporal, dijo que se hace con amor por la “Chinita”.
“Hubo una gran mayoría que no pudo venir por temas de trabajo. El gasto también a veces es mucho mayor que, por ejemplo, un baile que está en Iquique, pero llegamos y es lo significativo, porque regresamos con nuestro corazón llenito de vuelta a nuestros hogares”.
Luis Moreira, caporal de la Diabla Imperial de Arica, agradeció a la “Carmelita” el poder estar presente en su pueblo, ya que “con los derrumbes de todos los días se nos complicó bastante la llegada del camión y de los promesantes. Los últimos promesantes llegaron el viernes en la tarde y la entrada la hicimos el sábado. Así que fue bastante, bastante complicado, pero acá estamos”
Con 55 personas en su filas, en su gran mayoría familias, el baile que tiene 22 años de existencia, espera poder danzar con fervor durante los próximos días y dar gracias por estar nuevamente presente.
“Este es mi primer año de caporal, pero ha sido emocionante. Hubo hartas complicaciones durante el año, en todos quienes formamos parte de esta sociedad religiosa. Muchos llegaron con su hijo recién nacido, que tenían miedo, llegaron acá. Gente que ha tenido un problema en todo el año, que también el año pasado nos pidieron venir a cumplir, están acá y eso nos emociona, porque somos una familia”.