Boca se entrenó ayer pensando en el duelo del viernes ante Bayern Múnich. La mala noticia para Miguel Ángel Russo es que deberá realizar, de forma obligada, dos modificaciones respecto del once titular del lunes, aunque tiene una idea de los nombres posibles.
La primera baja sensible es la de Ander Herrera, que debió salir antes de la media hora de juego, otra vez, por una lesión muscular. Si bien no se confirmó la gravedad, había vuelto a jugar con la camiseta azul y oro luego de tres meses, cuando se lesionó ante Newell’s Old Boys en Rosario, partido que también había marcado su regreso tras otro inconveniente muscular.
Pero, además, el español fue expulsado por protestarle efusivamente al árbitro César Ramos, por lo que, de mínima, no podrá estar ni en el banco ante el elenco alemán.
En tanto, Nicolás Figal, una de las apuestas de Russo en la previa, también recibió la roja por un patadón que le dio a Florentino Luís.
En este puesto, las alternativas son más escasas. Si se toma en cuenta que Marcos Rojo es zurdo como Ayrton Costa, el único central derecho que queda en el plantel es Lautaro Di Lollo.
En el mediocampo no afrontaría tantos inconvenientes. Posiblemente, Tomás Belmonte, otro de buen ingreso en el Hard Rock Stadium de Miami, se pare en el círculo central.