En Jujuy, se respira esperanza. Gimnasia y Esgrima cerró la primera ronda de la Primera Nacional como líder solitario y con una identidad clara que trasciende lo futbolístico. Matías Módolo, el joven entrenador que conduce este momento de ensueño, puso en palabras el sentimiento colectivo que envuelve al club y su gente: “La fortaleza del grupo humano es el cimiento de este presente”, aseguró.
En una radiografía íntima de lo que considera el motor del éxito, Módolo no se quedó solo en los nombres propios del plantel. Extendió su reconocimiento a todo el ecosistema del club: cuerpo técnico, dirigentes, trabajadores y colaboradores. “Cada uno cumple su rol con eficiencia y humildad”, subrayó, en un mensaje que trasluce unidad y pertenencia.
El DT se mostró “conforme y feliz”, aunque no eufórico. Sabe que el torneo es largo y traicionero. Por eso, advirtió que “se viene el desafío de establecer un equilibrio entre la ambición, el deseo de seguir mejorando y la humildad, sabiendo que esta competencia es extensa”. Sin estridencias, pero con convicción, Módolo eligió enfriar los ánimos sin apagar la ilusión.
“No es definitivo terminar la primera ronda punteros. Hay mucho por hacer todavía”, remarcó. “Hay que tener paciencia”.
El mensaje también incluyó un guiño al hincha, que volvió a volcarse masivamente a las tribunas del «23 de Agosto». “Les pido que sigan confiando. Este grupo deja la vida. Que no crezcan las críticas ni los rumores innecesarios que son palos en la rueda”, expresó, con una mezcla de gratitud y advertencia.