El futuro de Fernando Gago en Boca Juniors tras la derrota en el Superclásico frente a River Plate

El detrás de escena del planteo con cinco defensores y la última bala que le queda al entrenador xeneize, al que se le agota el crédito.

Fernando Gago volvió a poner la cabeza en la guillotina. Desde la eliminación en la Fase 2 de la Copa Libertadores ante Alianza Lima, su Boca había disputado siete partidos de los cuales había ganado seis (solo perdió con Newell’s en Rosario). Ya clasificado a octavos de final del Apertura, tenía la chance de disputar un Superclásico con el que podía dejar herido de muerte a su rival, pero el tiro le salió por la culata y ahora los fantasmas de su continuidad reaparecieron.

Al Boca de Gago todavía le quedan más situaciones incómodas. Ahora visitará a Tigre y después se enfocará de lleno en los octavos de final del Torneo Apertura, instancia que afrontará como local en una Bombonera que puede llegar a ser un hervidero. En paralelo, el hincha azul y oro tendrá que sufrir por el hipotético avance de River en la Libertadores, una herida que solamente se cerrará este año si los de Marcelo Gallardo quedan eliminados y si el Xeneize sella su boleto para la edición de 2026. ¿Llegará Gago al Mundial de Clubes? Eso está por verse.

“En el fútbol no existen los proyectos. A veces perdés tres partidos y te tenés que ir”, le confió a Infobae una voz de la dirigencia boquense cuando Gago quedó tambaleando por la eliminación contra Alianza Lima. El año pasado, Diego Martínez se jugó todo su crédito entre septiembre y octubre. Definió los octavos de la Sudamericana (eliminación con Cruzeiro), avanzó en Copa Argentina contra Talleres de Córdoba y perdió el Superclásico con River en la Bombonera. Al partido siguiente, frente a Belgrano, el entonces entrenador presentó su renuncia. Lejos está Gago de esa postura, puesto que ni siquiera leyó que Boca haya hecho un mal partido y hasta se atrevió a mencionar que tuvo control del juego.

Gago sabe que su última bala será el Torneo Apertura, porque está fuertemente en deuda con la directiva y, sobre todo, con el hincha. El Boca que tomó tras el alejamiento de Diego Martínez no levantó lo suficiente desde los rendimientos ni los resultados para clasificarse directamente a la fase de grupos de la Libertadores. Por eso penó en el playoff eliminatorio y ni siquiera juega Sudamericana. Concluyó sexto en la Liga Profesional, muy lejos del campeón Vélez, con quien perdió una insólita semifinal de Copa Argentina 4-3 en Córdoba, que le hubiera dado la chance de sumar un título frente a Central Córdoba de Santiago del Estero (y sellar el pase trunco a la Copa).

Un dato clave: en una entrevista televisiva, hace un par de semanas, Gago le marcó la cancha a la dirigencia y remarcó que fue él quien pagó la cláusula de salida a Chivas de Guadalajara para llegar a Boca, sin saber siquiera cuanto iba a cobrar. Fue, en otras palabras, un mensaje entre líneas. El DT no va a abandonar el barco por sus propios medios y solamente se despedirá si así lo definen Juan Román Riquelme y los integrantes del Consejo de Fútbol.

Si bien en el mercado de entrenadores no abundan las alternativas para un club como Boca, a Riquelme no le temblará el pulso si cree conveniente cambiar de estratega entre el torneo local y el Mundial de Clubes. Mientras tanto, las voces desde el vestuario le apuntan al entrenador por sus formas y decisiones. Al DT se le agota el crédito. A esta altura, para apagar el incendio en La Ribera y que se imprima el boleto de Gago para viajar a Estados Unidos en junio, solamente le servirá salir campeón del Apertura.