A tres meses de que el uso de recetas electrónicas se volviera obligatorio en todo el país, el 1 de diciembre de 2024, Jujuy aún no logró una implementación completa. Según informó el Colegio de Farmacéuticos de la provincia, las recetas de papel siguen vigentes junto a las digitales, debido a que algunos prescriptores y obras sociales no están completamente capacitados para adoptar el nuevo sistema.
Gustavo Martínez, presidente del Colegio de Farmacéuticos, explicó que las farmacias jujeñas estaban bien preparadas para el cambio, ya que venían trabajando en la transición desde hace tiempo. “El 100% de las farmacias están capacitadas para usar la receta electrónica, pero los prescriptores no lo están”, señaló. Martínez destacó que la implementación fue bien pensada, pero la falta de conectividad a internet en muchas zonas de la provincia, especialmente en áreas rurales como la Puna y el Ramal, sigue siendo un obstáculo. “En muchos lugares, la conectividad es un problema de accesibilidad”, afirmó.
Por esta razón, desde Nación se decidió priorizar a los pacientes, permitiendo que ambas recetas —electrónicas y de papel— sean válidas hasta lograr una cobertura total. “La prioridad es que los pacientes no queden desatendidos; hasta que no se alcance el 100% de implementación, seguiremos usando ambos formatos”, explicó Martínez. Este escenario genera un desafío adicional para los farmacéuticos jujeños, que deben adaptarse a un sistema mixto mientras se resuelven las trabas.
La situación se da en un contexto donde la digitalización de servicios es clave, pero la infraestructura tecnológica en Jujuy aún presenta falencias. Según datos de la Secretaría de Innovación Pública, solo el 65% de los hogares jujeños tiene acceso a internet fijo, un porcentaje que cae drásticamente en zonas alejadas. Además, los cortes de luz, que aumentaron un 10% en 2024 según EJESA, complican aún más el uso de sistemas digitales. Mientras tanto, los farmacéuticos y prestadores continúan en tratativas para acelerar la transición, buscando garantizar el acceso a medicamentos sin dejar a nadie atrás.