La reacción de Berlín precedió a la respuesta de otras grandes economías mundiales y compañías que han lamentado el anuncio de los nuevos aranceles.
El gobierno de México -país que es el principal proveedor de vehículos para EE.UU., seguido de Corea del Sur, Japón, Canadá y Alemania- aseguró que buscará un trato «preferencial».
Tras el anuncio de Trump, el ministro alemán de Economía, Robert Habeck, afirmó este jueves: «Debe quedar claro que no cederemos ante Estados Unidos».
«Tenemos que mostrar fuerza y confianza en nosotros mismos», añadió, al tiempo que pidió a toda Europa «responder con firmeza» a la política arancelaria de Washington.
Poco después, Francia expresó que respalda este enfoque conjunto. Su ministro de Economía, Eric Lombard, dijo que la «única solución» para el bloque europeo es tomar represalias con aranceles sobre los productos estadounidenses.
«Nos encontramos en una situación en la que somos el blanco. O lo aceptamos, en cuyo caso esto no parará nunca, o respondemos», afirmó Lombard.
Insistió en la necesidad de «reequilibrar el campo de juego» para que Estados Unidos se vea «obligado a negociar».
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, dijo que su país espera un trato «preferencial» en la venta de automóviles y autopartes a EE.UU.
Sheinbaum citó la orden ejecutiva de Trump publicada por la Casa Blanca en la que se anuncia que habrá privilegios para los automóviles con «contenido de EE.UU.» que son fabricados bajo el acuerdo de libre comercio de Norteamérica.
«Los vehículos fabricados en México han ido incrementando sus componentes hechos en Norteamérica, por lo tanto tienen un mayor contenido de componentes fabricados en EE.UU.», explicó por su parte el secretario de Economía mexicano, Marcelo Ebrard.
«Los vehículos que estamos exportando no tendrán un 25%, tendrán un descuento dependiendo la integración que tengan de componentes». añadió.
Sheinbaum anunció que la próxima semana dará una «respuesta integral» a estos y otros aranceles que Trump prometió implementar a partir del 2 de abril.
Por su parte, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, calificó los aranceles de «ataque directo» a su país que «perjudicará» a la industria automotriz.
Explicó que revisará los detalles de la orden ejecutiva de Trump antes de tomar medidas recíprocas, pero calificó el aumento impositivo de injustificado y anunció que presidirá el comité especial del gobierno para revisar las relaciones con Estados Unidos.
«Defenderemos a nuestros trabajadores. Defenderemos a nuestras empresas. Defenderemos a nuestro país», manifestó Carney.
Trump ha amenazado con imponer aranceles «mucho mayores» si Europa colabora con Canadá para hacer «daño económico» a Estados Unidos.
Desde Asia, el gobierno de Pekín acusó a Washington de violar las normas de la Organización Mundial del Comercio con la imposición arancelaria que ha promovido Trump desde que llegó a la Casa Blanca en enero.
«No hay ganadores en una guerra comercial ni en una guerra de aranceles. No se ha logrado el desarrollo y la prosperidad de ningún país imponiendo aranceles», dijo un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino.
En Japón, el gobierno dijo de que habrá un «impacto significativo» en la relación económica que comparte con EE.UU. Un portavoz de Tokio describió las medidas como «extremadamente lamentables» y dijo que las autoridades han pedido a EE.UU. una exención.
En Reino Unido, el organismo de la industria del automóvil SMMT dijo que el anuncio de los aranceles de Trump el miércoles «no es sorprendente, pero sí decepcionante».
El fundador de la firma de piezas automotrices Uniparts, John Neill, dijo que la medida de Trump era «un regalo para los chinos», porque los consumidores internacionales responderían a una guerra comercial comprando alternativas chinas.
La automotriz Bosch, con sede en Alemania, afirmó que confía en el «potencial a largo plazo» del mercado norteamericano y que seguirá expandiendo su negocio allí.
A primera hora del jueves, las acciones de las automotrices alemanas Porsche, Mercedes y BMW cayeron en la bolsa de valores de Fránkfurt, al igual que las de la firma francesa Stellantis, fabricante de Jeep, Peugeot y Fiat.