Después de la reunión del consejo nacional, que tuvo lugar un puñado de días atrás, la titular del partido concretó la intervención del PJ de Salta, tal como lo había dispuesto en el encuentro con los consejeros pejotistas.
Ayer llegaron a la capital salteña el ex ministro de Seguridad Sergio Berni y la legisladora pampeana María Luz “Luchy” Alonso, que fueron designados como interventores del partido. Ambos están muy ligados a la ex presidenta. En contacto con medios locales, los dos reconocieron que la intervención es estrictamente política, ya que no hay problemas administrativos.
“Esto es una decisión política. Nada tiene que ver con una especulación de índole administrativa o contable. Aquí lo que se discute es política, no estamos interviniendo por cuestiones financieras del partido. La decisión política es reorganizar un partido que, por los últimos resultados y sus acciones, está más cerca de nuestros enemigos que de nuestra doctrina”, explicó Berni en diálogo con El Tribuno.
Alonso, que fue secretaria administrativa del Senado durante la gestión de CFK, se expresó en el mismo sentido: “No nos gusta llamar intervención, venimos a trabajar de forma mancomunada con todos los peronistas y las peronistas para reorganizar el partido. Un partido que sabemos ha tenido algún tipo de desviaciones en lo que respecta a nuestra doctrina y a lo que representamos como movimiento”.
La decisión de CFK tuvo que ver con los movimientos legislativos cercanos a la Casa Rosada que ejecutó el PJ local, partido que forma parte de la coalición de gobierno liderada por Gustavo Sáenz. El mandatario está enfrentado a la ex presidenta y le hizo saber su molestia por la intervención durante la apertura de sesiones ordinarias en la provincia.
“Los partidos son una herramienta. Nunca he buscado la bendición de un dirigente nacional que no conoce las necesidades de Salta y sólo viene en campaña electoral a levantarle la mano a uno o a otro. A nosotros no nos van a intervenir ni nos van a decir qué es lo que tenemos que hacer”, sostuvo. Aunque evitó nombrarla, el mensaje fue directo para la líder peronista.
La dirigencia del PJ salteño resistió la intervención desde el primer momento. Sus autoridades acusaron a la ex jefa de Estado de tomar una decisión arbitraria y “llena de rencores”, como le dijo a Infobae el ex secretario general del partido, Antonio Hucena.
Sin embargo, cuando llegaron Berni y Alonso, más allá de la tensión e incomodidad del momento, decidieron colaborar en la entrega de la documentación correspondiente. “Les dimos los balances, las llaves, las cuentas bancarias, el inventario. Todo ya está en sus manos”, precisaron a este medio fuentes partidarias.
Si bien el proceso de transferencia se dio en paz, las divergencias internas del peronismo comenzaron a reproducirse después de la llegada de los interventores. El desplazado presidente del PJ Esteban Amat envió un mensaje directo a la nueva interna del peronismo salteño. “Toda la dirigencia del peronismo estará unida en nuestro frente”, sentenció el presidente de la Cámara de Diputados, que responde directamente a Sáenz. Clima picante antes de las elecciones legislativas.
La semana que viene es probable que se concrete le desembarco de otros dos interventores, pero en la provincia de Misiones. Allí también la dirigencia local ya ofreció resistencia y aseguró que es exclusivamente un tema político. Consideraron que la medida fue “autoritaria y antidemocrática”. A cargo de esa intervención están el ex intendente de Cañuelas Gustavo Arrieta y el concejal de Tres de Febrero Máximo Rodríguez, que también estuvo como interventor del partido en Corrientes.
Fue justamente en esa provincia, donde gobierna el radical Gustavo Valdés, que el PJ cumplió con el último paso para regularizar su situación, luego de seis años de permanecer intervenido. El fin de semana se realizaron los comicios en donde hubo un 30% de participación de los afiliados, un porcentaje alto para una elección partidaria y provincial.
La lista apadrinada por Cristina Kirchner ganó en todas las localidades, menos en dos. La ex senadora provincial Ana Almirón quedó en la presidencia del partido, mientras que Martín Ascúa, actual intendente de Paso de los Libres, será quien encabece la fórmula a gobernador en las próximas elecciones. Lograron un ordenamiento sin demasiadas fisuras.
En contraste con el triunfo en Corrientes, en Jujuy se concretó el quiebre del PJ. Tal como lo había adelantado Infobae dos semanas atrás, la senadora nacional Carolina Moisés presentó su propio frente electoral llamado “Somos Más”, que competirá en paralelo a la lista de CFK.
Moisés tomó la decisión luego de que los interventores del PJ, Aníbal Fernández y Gustavo “Tano” Menéndez, volvieran a postergar la elección partidaria. Fue luego de una frustrada negociación entre la senadora y CFK para lograr un acuerdo de unidad en la presidencia del PJ de Jujuy.
La Cámpora respaldaba a la diputada Leila Chaher, pero no pudo imponerla como presidenta del partrido. Moisés, del peronismo federal, propuso una presidencia rotativa (dos años cada una) como salida del conflicto. No le aceptaron la iniciativa y, cansada de las trabas en la negociación, decidió pegar el portazo.
En lo que respecta al PJ Nacional, en la sede central, ubicada en Matheu 130, comenzó a haber más movimiento. Si bien la ex presidenta mantiene sus reuniones políticas en el Instituto Patria, los dirigentes que están a cargo de las secretarias empezaron a transitar los pasillos pejotistas.
Ayer estuvieron trabajando en esas oficinas la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, que está a cargo de la secretaría de Organización; la senadora provincial Teresa García, que es la secretaria general del partido; y el jefe comunal de Lomas de Zamora, Federico Otermin, que lidera la secretaría de Comunicación.
«Nosotros no somos la representación de Olmedo acá en Salta. Somos un partido político, un frente político que acompaña al presidente Milei», afirmó Castillo.
Enfatizó la necesidad de romper con la estructura política tradicional de la provincia. «La gente pedía que vengan de afuera, que no sean los mismos.
Por otra parte la abogada Alba Quintar, quien forma parte del espacio Salta Libre, comentó que esta unión surgió para «traer las verdaderas ideas de la libertad a Salta y dar la verdadera batalla contra la izquierda y el socialismo en todos sus disfraces».
Además hizo referencia a que no están alineados con el sector de Alfredo Olmedo «es un sello comprado por el Olmedismo y todos los liberales que no nos sentimos representados por sus dirigentes decidimos unir fuerzas», sentenció.
Nos comprometemos a terminar con el status quo de la política salteña. Siempre los mismos, siempre los hermanos, las esposas, los primos, pero nunca la gente que realmente invierte y apuesta por esta provincia y esta ciudad. Vamos a modificar el status quo de esta provincia», afirmó con contundencia.
Salteño una posibilidad de transformación. «Si les digo 300 personas, me quedo corto. Afiliados del PRO, de la Unión Cívica Radical, del Partido Conservador, de todos los partidos de derecha, incluso de partidos que no eran de derecha, pero que ven en este espacio una alternativa real, vengan acá. Vamos a construir una gran provincia, vamos a trabajar por la región», enfatizó.
El proyecto político del Frente Liberal Salteño, según sus dirigentes, no solo busca una renovación política, sino también una transformación económica que impacte directamente en la vida de los ciudadanos. «Este espacio va a generar un cambio económico, no solo en la provincia, sino en cada una de las familias. Vamos a luchar para generar puestos de trabajo. Y lo más importante, vamos a representar como corresponde los intereses de la provincia de Salta ante la provincia misma y ante Nación», aseguró Castillo.