La disputa, que se extendió durante años, también salpicó a sus hijas, Dalma y Gianinna, profundizando un conflicto familiar que trascendió lo personal y se convirtió en un espectáculo mediático.
El conflicto legal comenzó cuando Maradona presentó una demanda en la que acusó a Villafañe de haber adquirido propiedades en Miami con fondos que, según él, le pertenecían. Además, denunció que la madre de sus hijas había manejado su patrimonio de manera fraudulenta, ocultándole información sobre sus bienes. Villafañe siempre negó las acusaciones y sostuvo que todo lo que tenía lo había adquirido con su propio esfuerzo.
A medida que la batalla judicial avanzaba, se revelaron detalles sobre las finanzas del exfutbolista y la forma en que su fortuna había sido administrada. Maradona sostenía que le habían robado millones de dólares, mientras que Villafañe argumentaba que las acusaciones eran infundadas y formaban parte de una estrategia para desprestigiarla. En varias ocasiones, sus hijas se pronunciaron en defensa de su madre, lo que llevó a que el astro del fútbol las acusara públicamente de estar en su contra.
En declaraciones públicas, Maradona dejó claro su enojo con Villafañe y sus hijas, asegurando que se sentía traicionado. «Me robaron y me voy a encargar de que la Justicia haga lo que tiene que hacer», expresó en más de una ocasión. Por su parte, Dalma y Gianinna respondieron con mensajes en redes sociales, donde defendieron a su madre y lamentaron la situación familiar.
Uno de los puntos más polémicos del caso fue la aparición de documentos que demostraban la compra de propiedades en el exterior a nombre de Villafañe. Maradona sostenía que ese dinero provenía de su trabajo y que nunca había autorizado esas adquisiciones. La defensa de Villafañe argumentó que las propiedades habían sido compradas de manera legal y que el dinero utilizado no era de origen ilícito.
El enfrentamiento entre Maradona y su familia no solo se limitó a los tribunales, sino que también se trasladó a los medios de comunicación. En repetidas oportunidades, el exjugador utilizó entrevistas y redes sociales para expresar su indignación, mientras que Villafañe mantuvo una postura más reservada, aunque no dudó en defenderse cuando lo consideró necesario.
A lo largo del proceso, Maradona dejó en claro que no estaba dispuesto a ceder y que buscaría justicia hasta las últimas consecuencias. Sin embargo, el conflicto familiar tuvo un impacto emocional evidente en todas las partes involucradas. Dalma y Gianinna, que en otros tiempos fueron el orgullo del ídolo, pasaron a estar en el centro de una disputa que dividió a la familia y generó una gran repercusión pública.
Con el paso del tiempo, y pese a los intentos de conciliación de algunos allegados, las diferencias parecían irreconciliables. La figura de Maradona, admirada en el mundo del fútbol, se vio envuelta en un escándalo que dejó al descubierto los conflictos internos que marcaban su vida fuera de las canchas.
Finalmente, con el fallecimiento del astro en noviembre de 2020, el litigio quedó en manos de sus herederos y abogados, quienes continuaron con la disputa por su patrimonio. Lo que en su momento fue una pelea personal se convirtió en una compleja batalla legal que aún hoy genera debate y controversia.
El legado de Maradona, tanto en lo deportivo como en lo personal, sigue generando admiración y polémica. Más allá de sus logros en la cancha, su vida estuvo marcada por conflictos y pasiones que mantuvieron a la opinión pública en vilo. El juicio contra Villafañe fue uno de los capítulos más intensos de su historia, una historia que, incluso después de su muerte, continúa escribiéndose.