Mario Alberto, docente de Santa Ana, relató el drama que viven: “Iniciamos con la ruta intransitable. Las precipitaciones continuas y la falta de mantenimiento de Vialidad lo hacen imposible para docentes y toda la comunidad”. El único acceso a la zona, detalló, se ha vuelto un calvario. Un viaje de 6 horas ahora toma 9, y ayer ni camionetas preparadas pudieron pasar. “En el Río de Zenta, los cortes son recurrentes, y más adelante, entre Santa Ana y Caspalá, hay riesgo de derrumbes”, advirtió.
El problema no es nuevo. En el inicio lectivo de 2024, Santa Ana y Caspalá comenzaron clases en abril por el mismo motivo. Otros pueblos, como Ocloyas, Tiraxi y Laguna de Tesorero, enfrentan similares dramas en las rutas 20, 29 y 35, quedando incomunicados tras cada tormenta. Algunos llevan 15 días sin paso ni luz, denunciando “abandono sistemático del gobierno”.
Riesgo inminente
Mario señaló un punto crítico antes del Abra de Zenta, donde la ruta está “partida”. “Da la sensación de que un vehículo pesado, como un colectivo, podría hacer que todo se venga abajo, dejando un corte total”, alertó. Aunque Vialidad trabaja de día, las lluvias constantes frustran los esfuerzos, dejando el camino en un estado crítico.