Fruto de ese esfuerzo, la normalización del servicio se concretó paulatinamente en las primeras horas de la noche del sábado.
Finalizada la limpieza del decantador, se llenó el mismo, tarea que demoró unas tres horas aproximadamente, luego se empezó a derivar agua a cisterna, y una vez que está tomó un nivel medio se derivó agua a la red. Es decir, que aproximadamente a partir de las 19 del sábado se empezó a cargar las cañerías, y las presiones se fueron normalizando progresivamente.