Cómo será 2025 para las mayores economías de América Latina y el Caribe

La publicación Americas Quarterly realiza un seguimiento de las tendencias políticas y económicas e indicadores clave en 12 de las mayores economías de la región

El presidente de Argentina, Javier Milei; el presidente de Ecuador, Daniel Noboa; el presidente de República Dominicana, Luis Abinader; el presidente de Chile, Gabriel Boric, y el presidente de Colombia, Gustavo Petro (EFE/ Ariel Alejandro Carreras/Chema Moya/Orlando Barría/Clemens Bilan/Mauricio Dueñas Castañeda)

América Latina enfrenta un panorama de riesgos políticos y económicos en 2025, con el regreso de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos como uno de los factores externos más impredecibles, según un análisis publicado por Americas Quarterly. Aunque algunos minimizan el impacto que Trump podría tener en la región, los analistas advierten sobre la posibilidad de políticas más agresivas, como aranceles, sanciones económicas e incluso acciones militares dirigidas hacia ciertos países.

En contraste, la región muestra signos de recuperación económica. Según las proyecciones, el producto interno bruto (PIB) crecerá alrededor de un 2,3%, un leve incremento respecto a 2024. La inflación y las tasas de interés están disminuyendo en la mayoría de las economías, mientras que el desempleo y la pobreza también muestran una tendencia a la baja. Países como Argentina parecen encaminados a un retorno al crecimiento, mientras que algunas naciones andinas también esperan mejores resultados económicos. Sin embargo, los dos gigantes de la región, México y Brasil, enfrentan un panorama más incierto, en parte debido al posible cambio de políticas en Washington.

El cambio climático se consolida como un factor político clave para la región. En 2024, desastres como las inundaciones en el sur de Brasil y una sequía que afectó gravemente a varios países sufrieron su impacto. En Ecuador, la sequía provocó apagones eléctricos que deterioraron la aprobación del presidente Daniel Noboa, poniendo en duda su reelección.

El crimen organizado continúa siendo un desafío significativo, exacerbando tensiones internas y debilitando las instituciones gubernamentales en varios países. A pesar de esto, la región mantiene un atractivo para los inversionistas internacionales, captando aproximadamente el 15% de la inversión extranjera directa global, el doble de su proporción en la economía mundial.

En 2025, ciudadanos de cinco países latinoamericanos acudirán a las urnas para elegir nuevos presidentes, marcando un año clave en la definición de liderazgos políticos. Según Americas Quarterly, estas elecciones, junto con las tensiones en las relaciones exteriores y el impacto del cambio climático, configurarán las prioridades gubernamentales en toda la región.

A pesar de los retos, persisten razones para el optimismo. La capacidad de América Latina para atraer inversión extranjera, junto con señales de recuperación económica en algunos países, ofrece esperanza en medio de la incertidumbre generada por factores globales y políticos.

Tras superar una recesión en 2024, Argentina encara un año decisivo con elecciones legislativas. El presidente Javier Milei, tras aplicar políticas económicas de “choque”, busca financiamiento externo mientras enfrenta la inflación, que cerró 2024 en un 117%, aunque con tendencia mensual a la baja. El FMI proyecta un crecimiento del 5% y una inflación del 62,7% para 2025.

Con reservas limitadas, Argentina debe pagar 3.000 millones de dólares en intereses al FMI y bonos por 4.300 millones en enero y julio. En enero, Milei visitará China para una cumbre con la CELAC, tras renovar un swap de 5.000 millones de dólares con el país asiático en 2024. Paralelamente, busca un acuerdo de libre comercio con EEUU, en línea con su afinidad por Donald Trump.

El desempeño económico y político del gobierno será clave para las elecciones de octubre, en un contexto de desafíos financieros y relaciones internacionales estratégicas.

Los mercados han mostrado preocupación por las finanzas públicas de Brasil bajo el presidente Luiz Inácio Lula da Silva. En noviembre de 2024, el real cayó a seis por dólar tras el anuncio del ministro de Finanzas, Fernando Haddad, de recortes por 11.800 millones de dólares, menos de lo esperado. A pesar de un desempleo mínimo en una década, el FMI proyecta un crecimiento del 2,2% para 2025 y una inflación del 3,6%, superando la meta del Banco Central.

 

Lula busca consolidar a Brasil como líder en el Sur Global y prioriza la presidencia de los BRICS, asumida el 1 de enero. Además, la ciudad de Belém será sede de la COP30 en noviembre. Internamente, la estatal Petrobras genera divisiones por su plan de perforación en la Cuenca Foz do Amazonas.

 

En el frente político, el ex presidente Jair Bolsonaro, acusado en 2024 de intento de golpe tras las elecciones de 2022, declaró que buscará apoyo de Donald Trump para competir en 2026, aunque tiene prohibido postularse hasta 2030.

 

En su último año completo de mandato, el presidente de Chile, Gabriel Boric, enfrenta dificultades para avanzar en su agenda progresista, con elecciones generales previstas para el 16 de noviembre. Las prioridades incluyen la reforma al sistema de pensiones y la seguridad pública, temas centrales para los votantes en medio de un clima político polarizado.

 

El proceso de redacción constitucional, clave para sus reformas, fracasó en 2023 tras dos intentos. Su gestión ha enfrentado tensiones con aliados y escándalos internos, mientras su aprobación se ha mantenido entre el 20% y el 30 por ciento.

 

En lo económico, el FMI prevé un crecimiento de hasta el 2,5% en 2025, impulsado por exportaciones y mayor demanda interna, aunque el aumento del 60% en tarifas eléctricas y una inflación proyectada del 4,2% complican el panorama. Boric busca promover la producción sostenible de litio a través de alianzas público-privadas.

 

En las encuestas, destacan como favoritos Evelyn Matthei, Michelle Bachelet y José Antonio Kast para las elecciones presidenciales, donde la seguridad y las pensiones dominan las preocupaciones ciudadanas.

El presidente colombiano Gustavo Petro lidia con escándalos, desafíos en seguridad y una caída en su aprobación al 39%, frente al 62% al inicio de su mandato. Aunque logró aprobar una reforma pensional que inicia en julio y una ley de descentralización, otras reformas pondrán a prueba su liderazgo.

 

Su estrategia de “Paz Total” carece de apoyo público, mientras que la producción potencial de cocaína aumentó un 53% entre 2022 y 2023, según la UNODC. Además, la renuncia de su ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla, tras acusaciones de corrupción, profundizó la crisis política.

 

En economía, el FMI proyecta un crecimiento del PIB del 2,5% y una inflación del 4,5% en 2025. Sin embargo, su relación con Estados Unidos podría tensarse por discrepancias en políticas de seguridad y narcotráfico, especialmente si Donald Trump regresa al poder.

 

El presidente dominicano, Luis Abinader, reelegido en mayo con el 57% de los votos, lidera un gobierno pro empresarial enfocado en el crecimiento económico y la lucha contra la corrupción. Su partido, el PRM, mantiene una amplia mayoría en el Congreso y logró el 60% en las elecciones municipales de febrero.

 

En respuesta a la crisis en Haití, Abinader ha impulsado un muro fronterizo de 120 millones de dólares y un plan para deportar 10.000 haitianos indocumentados semanalmente. Además, ha pedido mayor apoyo internacional, criticando la falta de avances en la misión de seguridad liderada por Kenia en Haití.

 

Con un crecimiento económico previsto del 5% para 2025, el FMI ha instado al país a realizar una reforma fiscal para atraer inversiones y mejorar los ingresos. Abinader presentó un proyecto en octubre, pero lo retiró tras protestas y falta de consenso. La República Dominicana será anfitriona de la Cumbre de las Américas en diciembre en Punta Cana.

El presidente Daniel Noboa, quien asumió en octubre de 2023 tras ganar elecciones anticipadas, enfrenta un panorama desafiante antes de los comicios del 9 de febrero, marcados por la crisis de seguridad, economía y energía.

Ante el aumento de la violencia por bandas criminales, Noboa declaró un “conflicto armado interno” en enero de 2024, desplegó militares y ordenó construir una prisión de máxima seguridad. Aunque los homicidios han bajado levemente, siguen superando los niveles de 2022.

 

En economía, aumentó el IVA en 3 puntos y recortó subsidios al combustible, pero el crecimiento sigue lento. El FMI, que en mayo aprobó un financiamiento de 4.000 millones de dólares, prevé un crecimiento del PIB de 0,3% para 2024. Además, sequías en 2024 provocaron apagones con pérdidas estimadas en 12 millones de dólares por hora.

 

La popularidad de Noboa ha caído, favoreciendo a su rival correísta Luisa González, quien podría enfrentarlo en una eventual segunda vuelta el 13 de abril si ninguno supera el 50% de los votos en febrero.